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Mi truco para sobrevivir a Pekín Express

Mi truco no tiene que ver con la comida, ni las cremas, ni las llamadas a España, ni con el buen rollo con el que trabajamos. Todo lo que acbado de citar es muy importante pero lo que hace que consiga sobrevivir es mi capacidad para tirarme en cualquier sitio. Los minutos de espera deben transformarse en minutos de sueño robados a la carrera. Minutos de descanso. Para ello, un plástico, un pañuelo, una esterilla... cualquier cosa vale. En esta foto estoy tumbada en el suelo de un cementerio en la meta de Plei Khan. Llevo tapada la cabeza por el viento, para mantener el peinado y me abrigo con un chubasquero y con lo que puedo arañar de aquí y de allá. Así es mi vida en Pekín Express, pura oportunidad.
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