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La ruta: Xian

(Gracias otra vez a Mariano por sus anotaciones, guapetón)

Xi´an es una ciudad con una antiquísima y fabulosa historia que ha dejado su impronta en cada uno de sus rincones; inicio y final de la Ruta de la Seda, ha sido cuna de emperadores, poetas, filósofos y en ella han convivido de forma pacífica las más grandes religiones. El templo taoísta de los ocho inmortales, el barrio musulmán con su gran mezquita, la pagoda budista del Gran Ganso y por supuesto el ejercito de guerreros de terracota, considerado el mayor hallazgo arqueológico del siglo XX, son escalas obligatorias para el turista o aventurero que se deje caer por esta ciudad.
  • Xian, el caos de la ciudad y el Templo del Ganso, meta de la segunda etapa de Pekín Express.

    ANOTACIONES EN XIAN

     “La meta de esta etapa es Xian, la capital del antiguo imperio. Hemos esperado toda la tarde a los concursantes en el Templo del Ganso un lugar sobrecogedor y precioso. Al anochecer, Eva y Mary han subido al templo a presenciar las oraciones de los monjes. Poco después, no sé quién, Paco o Mary nos han invitado a abrazar juntos un árbol de los alrededores del templo. Descalzos y cogidos de las manos, Paco, Mary, Marijin y yo hemos pasado unos segundos pegados a su tronco. De repente, ha aparecido un monje de unos mil años y nos ha saludado mano en alto en un gesto que no tenemos claro si ha sido una bendición o una bronca. Era muy viejito y muy majo. Habrá pensado: “Estos jóvenes occidentales locos, presas del pecado y la falta de paz”. Nos ha tocado y se ha ido por donde ha venido”
  • Los que nos abrazamos al árbol
    Piernas
    “Este es el segundo día que duermo apenas cuatro horas. Es duro pero me apaño durmiendo a ratitos en una esterilla acolchada en el coche o en la calle. Es alucinante con qué facilidad me tiro en cualquier lugar a dormir. De repente, muchas comodidades me empiezan a parecer más complementarias que necesarias. Tengo claro que puedo ser muy feliz con un sitio donde dormir y algo para comer. Aunque claro, es muy fácil decir esto cuando sé que tengo mi casita con mi cama en Madrid. Sea como fuere, allí no veo las estrellas. Y aquí, desde mi esterilla se me caen del cielo”.