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La concentración del dragón

Mi momento favorito del quinto episodio de La Ruta de Dragón es absolutamente personal. Tiene que ver con la carrera pero sobre todo con una de las anécdotas más divertidas de la aventura para mí. En la misión de la cocina de hormigas y tarántulas, yo esperaba a los concursantes muy concentrada con el jefe del poblado. Le di a probar el plato y venía ardiendo. No me di cuenta. Sólo pensé en el juego. Nada más. Él empezó a quemarse y yo preguntando “¿Qué pasa? ¿No le gusta?”. La directora del programa se moría de la risa. De todo esto me enteré después. Pobre hombre.  Aún se estará acordando de mí.