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Cuando para

La ruta siempre es muy dura. A veces porque haces muchos kilómetros diarios en un espacio mínimo y nada cómodo, otras porque no haces muchos kilómetros pero las carreteras son infernales, otras porque no comes, otras porque no duermes... La Ruta es hermosa y difícil. Nos quejamos de las calamidades en esta y otras muchas travesías nómadas pero cuando se acaba, cuando para, se nos rompe un trozo de nuestro corazón de viaje. Y entonces, queremos volver a empezar.