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Carlos Buesa: "El alzhéimer lo vamos a acabar curando"

“Soy una mezcla de empresario y biólogo”. Así se define  Carlos Buesa que decidió montar con su mujer, Tamara Maes,  también científica, la compañía Oryzon. Fue después de su experiencia en Bélgica. Corría el año 98, era el boom de la genómica y en Bélgica presenció en primera persona el nacimiento de varias empresas de base tecnológica.  “Tenía la vivencia cotidiana de convivir con abogados y con científicos y al llegar a España pensamos que si esto se hacía allí y en otros países europeos por qué no en España”.
Carlos Buesa aborda el espinoso tema de la financiación: “ha sido una historia larga,  ardua, con momentos  muy duros y también muy bonitos”. En un inicio echaron mano del “Friends, fools and familiy” , ahora llamado “crowdfunding” y antes - bromea  Buesa -, sablazo a los amigos. Afirma que respondieron muy bien y consiguieron 300.000 euros para empezar a andar, luego entró un capital riesgo francés. Se especializaron en ser una empresa de servicios auxiliares de investigación, “hicimos cosas muy bonitas”, asegura, pero decidieron que tenían que pasar a ser una empresa de producto, es decir, fabricar sus propios fármacos si querían triunfar en el futuro.  Tras soportar la dura crisis económica, convencidos de que tenían unas moléculas muy potentes para ciertos tipos de cáncer, Oryzon ha logrado cerrar con Roche el mayor acuerdo biotecnológico de una empresa española. “21 millones de dólares, royalties de dos dígitos y la posibilidad de llegar a cobrar hasta 500 millones”, explica orgulloso el Ceo de Oryzon. Así que ahora  “estamos colocados en el mapa y en una etapa de crecimiento muy ambiciosa”
 
En 2015 Oryzon decide salir a bolsa. Vieron que habían conseguido una molécula muy importante para el Alzheimer y desarrollarla iba a necesitar inversiones importantes. “El mercado nos recibió bien”, cuenta Buesa, contento con la decisión porque estar en el mercado , explica, es muy interesante para empresas que nunca tienen la financiación resuelta del todo. Recientemente  se han incorporado a la compañía fondos institucionales especializados norteamericanos y europeos .  “Ahora es el momento de centrarnos en las moléculas”
Carlos Buesa tiene muchas esperanzas en esta nueva molécula. En animales ha logrado resultados  espectaculares, asegura, en enfermedades degenerativas como el Alzheimer, la enfermedad de Huntington o la esclerosis múltiple. Ahora está en etapa de desarrollo clínico, se ha administrado a 100 voluntarios y ha sido bien tolerado y a partir del otoño el fármaco va  a pasar a lo que se denomina  fase 2: en la que ya se prueba en enfermos para comprobar si se producen mejorías.
“El Alzheimer lo vamos a acabar curando”.  Así de contundente se muestra Buesa que también apunta a que no cree que solo exista un tipo de Alzheimer, sino varios. En los próximos años, vaticina, “vamos  a ver  mejoras importantes pero la ciencia tiene unos tiempos que no se pueden violentar”.
¿Es España un buen país para los investigadores? Carlos  Buesa asegura que “ hay mucho talento, muchos buenos científicos e investigadores clínicos y una sanidad pública excepcional”, pero “nos ha  faltado tradición” –asegura-  “hemos llegado con retraso”.
Sobre las ayudas públicas Buesa está de acuerdo en que son inferiores a las de otros países de nuestro entorno pero en su opinión no hay una diferencia tan abismal como se piensa. Para él hay otro problema: las empresas; “son pequeñas y con poca vocación de internacionalización”. Por eso, dice, falta la investigación interna que sí hacen empresas en otros países.  Otra cosa que nos falta, y esto no solo en España sino en  general en Europa frente a Estados Unidos, es “su capacidad fabulosa de soñar y de creer en sus sueños”: por ejemplo, explica, los americanos soñaron que iban a la luna y fueron”.
Y su sueño ¿cuál es?.  Pues que las moléculas que han empezado a probar con el  Alzheimer  funcionen realmente en los pacientes.