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El fútbol se tatúa ‘amor de padre’

El tatuaje bueno, el genuino, el tatuaje-tatuaje de toda la vida del señor siempre fue aquel que lucía imperial en el brazo fuerte y dejaba leer, orgulloso, aquello de amor de madre. Pero eso, decía, era antes.
Desde que el fútbol llegó a nuestras vidas, el mundo del tatuaje se ha reinventado y, aunque el amor sigue siendo denominador común, el propietario del mismo ha cambiado. Hoy, en el mundo del fútbol, manda el amor de padre. Y aunque la mayoría de los futbolistas sean jóvenes y sobradamente preparados, casi todos son padres orgullosos con el nombre o una parte representativa de sus hijos grabada a fuego en la piel.
Álvaro Negredo, una de las grandes sensaciones de la Premier League este año, acaba de mostrar uno de sus secretos más íntimos. Sus goles tienen un destinatario claro: Aitana, su hija, cuyo pie izquierdo está tatuado junto a su nombre en el pie izquierdo con el que marca muchos de sus goles. 
No hace falta irse muy lejos de Mánchester para toparse con otro internacional español, delantero y amante de su familia. Fernando Torres, el Niño, se adentró muy pronto en el mundo del tattoo por la vía del élfico en el antebrazo pero, conforme fue creciendo, fue incorporando más tinta a su piel. Formó familia y el Niño sumó los nombres de sus niños, Nora y Leo a su cuerpo.
A veces, los tatuajes que los padres dedican a sus hijos no son tan obvios. Son lo siguiente. Es el caso de Leo Messi que inmortalizó el nacimiento de Thiago, su hijo, tatuando sus manos en el gemelo, cual si estuviera agarrándolo. Una idea original cuyo resultado final deberán juzgar ustedes mismos porque, o el gemelo del diez culé es muy pequeño o las manos de su hijo recién nacido son un tanto grandes. Juzguen:
El baby boom experimentado en la Liga en los últimos meses puede traer consecuencias más o menos previsibles entre nuestros internacionales. Por ejemplo, en el caso de Sergio Ramos, cuyo retoño está en camino, es de esperar que celebre su llegada al mundo con un tatuaje dado que es uno de los jugadores más aficionados a la tinta. En su caso, será interesante adivinar dónde puede ponérselo.
Sin embargo, en el caso de su compañero de equipo y capitán de la Roja, Íker, cuyo hijo Martín ya ha llenado de felicidad la casa de los Casillas, la pregunta sería bien distinta. ¿Se animará Casillas a emular a sus otros compañeros de profesión? Algo nos dice que, por el momento, Martín deberá ‘conformarse’ con el abono del Madrid y, por supuesto, el amor de su padre.