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El cierre de Iker: "Hay una enorme diferencia entre la verdad y la verdad que nos gusta"

El público está muy volcado en series norteamericanas de muy buena factura, aunque yo no tengo tiempo disponible para verlas, porque estoy haciendo 'Zoom' o 'Cuarto Milenio'. Pero desde luego sarna con gusto no pica, más bien al contrario. Hay muchas series sobre el tema de la maldad, la semilla del mal, los psicópatas... he visto una serie, recomendada por mi buen amigo Javi Pérez Campos, cuya traducción al español sería algo así como 'Espejo Negro', que viene a hablarnos del impacto de la tecnología en el ser humano, un panorama inquietante pero muy cercano. Pocas cosas he visto más sobrecogedoras que un capítulo concreto de esta serie, sobre la popularidad, los selfies y las puntuaciones. 
Pero la prensa supera estas historias; este demonio humano que mató a una familia entera en Guadalajara no solo hizo lo que hizo sino que pidió ayuda a alguien en Brasil, con menos de 20 años, y al mismo tiempo se hizo varios selfies.  Está tan dentro de nosotros la cultura del mostrar la vida sin darnos cuenta de si es una buena opción o no, que se lleva al caso criminológico. Luego me entero que el ayudante era un hombre piadoso en la iglesia, que protestaba porque no se usaran pieles de animales que luego ayuda a descuartizar a una familia.
Yo tengo que decirles lo que pienso: hablaba con una jueza y decía "¿de dónde vendrá esta semilla del mal?" y la jueza me decía: "No, cómo es posible que la sociedad tenga algo de condescendencia con estos personajes". Y  me habló de que no hay remedio por la confusión entre la realidad y la realidad que queremos ver. Saben perfectamente los jueces que hay personas irrecuperables.
Con casos de este tipo, el tema es "vamos a derogar la prisión permanente revisable para estas personas": de pronto se pone el foco en el criminal. Pero, ¿y esos niños? ¿y las víctimas que pueden estar ahí fuera? Creo que nadie te enseña el crimen. Todo el mundo se olvida de lo que pasó en esa casa. Nadie se imagina a esos niños cuando fueron degollados, y ya solo vemos al chico esposado. Y el buenismo que tenemos dentro nos dice: "no, no, cómo va a pasar este chico toda su vida en la cárcel".
Lo genial, señores, es que no haya ningún control. Como decía esta jueza, lo genial es que queramos seguir viviendo en el mundo de Alicia en el País de las Maravillas, pensando que la realidad es como la queremos nosotros, no como muestra el cerebro del psicópata que, quizá, está programado para el mal.Espero que programas como el de hoy ayuden a ver que esto existe y que tengamos que estar, por lo menos, al tanto.
Hasta dentro de siete días, amigos.