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La caravana, los collados y por fin El Reino del Mustang (2 de 3)

hace tres meses desde Katmandú, en busca de unas semillas diminutas que dicen que tienen virtudes afrodisíacas milagrosas y que son muy cotizadas en el mercado chino. Un kilo vale ¡1.200.000 rupias
A estos chicos posiblemente los han engañado. En las aldeas no les dejan coger ni una sola semilla
caminando sin nada, sólo con sus harapos, por collados de hasta 5.600 metros de altura cargados de nieve, hielo y temperaturas que descienden hasta los -25º bajo cero. Su aspecto es el de la muerte.

hacemos todo lo posible por ellos…

Jesus se autograba en los rodajes de Desafio Extremo

Nosotros tardamos dos horas más en ponernos en marcha, hasta cargar los salvajes yaks, y los alcanzamos en plena subida al collado de 5.150 metros
Le ponemos al niño dos mantas que tenemos por encima. Ahora, al menos, el niño parece entrar en calor y consigue dormirse. Pero, ¡Dios mío!, es un niño de apenas un año a 5.150 metros de altura.

Los ascensos y descensos son difíciles con los yaks abriendo camino en la espesa nieve

Responden “nadie nos quiere, no tenemos dinero y el invierno estará aquí en pocos días y moriremos, así que intentaremos salir del alto Dolpo aunque sea un suicidio”

La ruta es durísima ahora, serán cinco collados en total: dos de 5.150 metros, otros dos de 5.250 metros, y uno brutal de 5.600 metros. Además caminaremos un total de 33 kilómetros, y siempre por encima de los 5.000 metros, abriendo huella en la profunda nieve.

Los yaks se abren paso en la profunda nieve

Pero no hay nada que hacer. Sólo caminan, agachan la cabeza y deciden ir hacia la ruta expuesta.

Lo tienen claro: no pueden sobre vivir en esas condiciones y por esa ruta maldita

Los yaks patinan en los descensos con placas de hielo

Aquí sólo sobreviven los más duros, los más adaptados. No hay lugar para el error y ellos están muy lejos de poseer estas cualidades. Son de ciudad, de Katmandú, y todos pensamos que allí quedaran para siempre. El Himalaya será su tumba… (continuará)