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Rarezas en la Línea del Ecuador (3 de 3)

Los porteadores se ríen de nosotros porque nos hundimos hasta las cejas, aunque le vamos pillando el truquillo: ¡hay que huir de una especie de hierbas muy tupidas de hojas carnosas y muy verdes, que suelen tapizar ciertos sectores de la ruta! Estos lugares, que bautizamos con el nombre “hierbas movedizas”, son exactamente eso, unas praderas que según las pisas te comen, te hundes hasta dentro. Donde parece una superficie sólida, es en realidad un manto frágil donde metes las botas hasta las rodillas o cintura.

A partir de los próximos días va a estar lleno de estas “hierbas movedizas” cada vez más agresivas, según nos dicen riéndose los porteadores.

¡Dios mío que será de nosotros! Además habrá que sumar el frío de la altitud, la ausencia de sol, y precisamente la altura, que nos debilitará aun mas. Estas montañas son trampas, un mundo de trampas continuas. Es como si no quisiesen que no veamos qué se esconde más allá de la niebla, en las grandes altitudes.

De ahí que hasta el 1.888, Stanley no confirmó las leyendas de que en el centro de África, en la línea del Ecuador, había enormes montañas con hielo y nieve que las llamaban “las montañas de la Luna”. Se pensaba que era eso, una leyenda y Stanley pudo verlas al conseguir llegar más lejos que otros exploradores, y lo confirmó, siendo noticia destacada en época de las colonias.

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Fue, en 1906, el duque de los Abruzzos, Luís Amadeo de Saboya, el primero en escalar el Pico Margarita, y a su regreso comentó que fue una expedición durísima, muy difícil técnicamente. Aún en estos tiempos sigue siendo una cordillera y una cima misteriosa por lo poco visitada.Quien quiera coronar su cima (el pico Margarita con sus 5.109 metros) antes ha de sufrir lo que no está escrito, dicen los montañeros.

Después de un día durísimo y ésta vez sí que calados hasta los huesos y llenos de fango por todas partes, remontamos los casi 1.000 metros de desnivel, cruzamos diferentes sectores de la jungla y llegamos lloviendo y tiritando de frío a los 3.414 metros al campamento John Matte. Esta cabaña es pequeña, llena de goteras, pero un palacio para nosotros después de un día tan terrible ¡Qué pelea con el fango! y eso que lo gordo está por venir en los próximos días…

Ahora toca descansar en este lugar sacado de Parque Jurasico donde los árboles están llenos de colonizadores musgos enormes que lo invaden todo, matas de bambú, agua por todas partes, arroyos estruendosos y extrañas plantas con flores fantásticas, aunque la más rara, sin duda, es la Lobelia que sólo crece en el Kilimanjaro, Monte Kenya y el Ruwenzori. Es una especie de planta muy grande que tarda muchos años en florecer, sólo lo hace una vez dando una enorme y preciosa flor, que suelta sus semillas en un corto espacio de tiempo y acto seguido se muere. Así de raro y apabullante es este lugar sacado de alguna película de Spielberg.

Por delante nos espera, sin duda, lo más duro, tanto, que muchas expediciones ni siquiera alcanzan el campo base. La jungla fangosa, llena de trampas, fría, húmeda y situada a gran altitud, tumba hasta el más experto. Esperemos tener suerte…

Jesús Calleja desde el Parque Jurasico, en el centro de África.
www.jesuscalleja.es y www.cuatro.com