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En Pleno Ártico II

Aquí estoy con vosotros otra vez:
Viendo, o más bien sufriendo, estas temperaturas de las que os hablaba, me extraño ante la posibilidad de que en el verano del 2015 se deshaga por completo el casquete Polar con el intensísimo frío que está haciendo, los científicos me responden que ahora hay una ola de frío, pero que, por ejemplo, el año pasado la temperatura en este mes subió a - 4º C, toda una anomalía. Y el verano pasado se registró ¡lluvia, en el Polo Norte! Pero lo peor de todo es que lo que verdaderamente se lleva el hielo son las corrientes de agua cada vez más alarmantemente calientes, especialmente la corriente del Golfo, completamente alteradas.
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Yo desearía para mí esas anomalías, por lo menos hasta que lleguemos al Polo Norte. Estoy completamente congelado casi todo el día: manos, pies, cara… es un verdadero suplicio luchar contra el frío constantemente, haciendo molinillos de manos, dando palmadas, patadas y con un dolor horrible cada vez que entran en calor. Por este proceso pasamos decenas de veces al día y al acostarnos tengo un dolor en los dedos de la cantidad de veces que se congelan y se calientan de nuevo.
En fin, así es el Ártico, difícil, muy difícil, ultra frío y peleón.
Aún así, pienso dejarme el pellejo por llegar al Polo Norte con ese muerto de trineo que llevo a cuestas, y que supongo que en algún momento probaremos. De momento, arrastro el doble de kilos que Emilio y María. Parezco un enterrador sacado de las películas de Clint Eastwood, con un ataúd ocupado por algún temido pistolero después de haber sido ahorcado y que arrastro hacia ninguna parte. 
La suerte es que nuestra tienda es confortable y conseguimos calentarla hasta 20º C de temperatura. En ella secamos la ropa, entramos en calor, hacemos la comida, en un ambiente calido amenizado por las historias increíbles de Ramón Larramendi, un personaje único del que ya os hablare, y música cañera.
Esto es ¡aventura en su máxima expresión! Estamos solos en mitad de este universo de hielo, cansados, mejor dicho agotados, rodeados de belleza, una belleza simple pero magnifica. Los cuatro nos sentimos felices de estar aquí a pesar de la dureza y mañana, 11 de abril, lo celebraremos con una botella de pacharán y una tarta que nos hemos traído para mi cumpleaños. ¿Existe un sitio mejor para cumplir años?
¡Estad atentos a las siguientes crónicas y sabréis como me van las cosas en la travesía al Polo Norte!
Jesús Calleja, desde algún lugar indeterminado, aproximándome al Polo Norte.