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Makalu: llegada a Nepal y el Valle de los Sherpas (II)

No entraremos a juzgar qué ha pasado este año en Tíbet y Nepal con los chinos y las Olimpiadas, pero sí queremos saber de primera mano cómo son las vidas de nuestros sherpas. Para eso hemos estado una semana en Katmandú rodando en sus casas y barrios y, ahora, os escribo desde Nanche Bazar, la capital de los sherpas desde donde ya os he escrito antes, un increíble y bello lugar colgado de las montañas del Himalaya. Desde aquí las expediciones y trekkins se dividen: unos son senderistas de altura y otros escalan el Everest.
Caminado
Emilio, Phuntchok y yo esta vez sólo aclimataremos en la zona a la vez que conoceremos a las familias de algunos sherpas, y algo inédito en mis expediciones: por primera vez me alojaré en unos pequeños y acogedores hoteles que nuestro amigo Sonam ha construido en el Solu Kumbu, el valle del Everest, sobre todo uno situado a

4.300 metros

de altura
desde donde hay unas vistas únicas del Everest entre otras grandiosas montañas y, según me ha dicho, sin moverte de la cama. ¡Quién me lo iba a decir a mí, yo que siempre he dormido en tienda de campaña en esta zona!, cómo cambian los tiempos. Pienso que hay que disfrutar de estos pequeños placeres, que ya me toca padecer mucho en otras expediciones.
Después de una semana aproximadamente que estaremos en el Solu Kumbu, regresaremos a Lukla y un helicóptero nos llevará a las cercanías del campo base del Makalu, en ese valle tan asilado y alejado de cualquier lugar donde coincidiremos con otra expedición de españoles, que de ellos os hablaré en las siguientes crónicas.
De momento vamos paso a paso, sin prisas, que según los sherpas son muy malas, de ahí ese dicho suyo: “vistare, vistare”, despacio, despacio.
Amigos, ahora os escribo desde Namche Bazar, mañana empezaré a visitar las aldeas de los sherpas y os lo iré contando, a la vez que aclimataremos. Será una aventura larga, pero muy gratificante, la de caminar una vez más por el Himalaya con sus paisajes grandiosos y, no menos, con sus gentes hospitalarias, fuertes y honestas: los sherpas.
No os perdáis mis siguientes crónicas, de nuevo escalando un ocho mil. Es de lo que más me motiva en esta vida a pesar de saber que puedo dejar la vida en ello, pero eso es parte de esta emocionante aventura de superación limite.
Nos vemos en unos días…
Jesús Calleja desde Namche Bazar, la capital de los sherpas a

3.500 metros

de altura, un pueblecito encantador colgado de un risco al resguardo de los vientos, desde donde se puede ver una inmensa cascada que cae infinita de la montaña vecina, cuya cima a más de

6.000 metros

se desploma vertical hasta el rio Bhote Kosi a

2.900 metros

de altitud
Un inmenso regalo para los sentidos.