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El clan de los San Sebastián ocasiona el primer enfrentamiento con la tribu de los Tamberma

Cuando apenas llevan unas horas con la tribu, estalla la primera confrontación a manos de la hija mayor, Eneritz, incapaz de entrar a una casa por un minúsculo agujero, pues sufre claustrofobia.

El destino de los San Sebastián son las áridas tierras de Togo, al oeste de África, en la tribu Tamberma. La familia se embarca en esta loca aventura de 'Perdidos en la tribu' con alguien a quién apenas conocen: el nuevo novio de su hija mayor con el que lleva alrededor de tres meses. Un nuevo miembro en la familia que desde el primer día ya se ha dado cuenta de que en casa de estos bilbaínos reina la polémica.
El recibimiento
Tras alejarse de la civilización y tras un larguísimo viaje de camino, (que Eneritz, la hermana mayor recorre en tacones), la familia es recibida por la tribu con un trato de reyes: un recibimiento tradicional con sus vestimentas, cantos y bailes, el Consejo de bienvenida al completo y el plato más típico de la tribu, la única opción culinaria que la tribu le ofrece a la familia, el murciélago.
El rito de bienvenida incluye el sacrificio de una animal, en la cultura Tamberma se practican rituales estrechamente relacionados con la muerte, para bendecir su llegada los invitados deben ofrendar un sacrificio. Con esta primera sorpresa, Mikel, (el cabeza de familia), se encarga de sacrificar una gallina. "¿Dónde? Enséñame", le pide a uno de los Tamberma, incapaz de saber cómo matar al animal, hasta que finalmente lo consigue.
Eneritz provoca el primer enfrentamiento
Las casas Tamberma tienen forma de castillo con torres y estrechos pasillos laberínticos, para la familia San Sebastián, la tribu tiene reservada la mejor casa del poblado: un pintoresco hueco de diámetro reducido y máxima oscuridad que, a modo de minúscula cueva, hacen las veces de cama y refugio.
Las mujeres prueban primero la 'comodidad' de la estancia, pero Eneritz sufre casi de inmediato un ataque de ansiedad y se niega a pasar dentro de la habitación. "Yo no voy a entrar ahí dentro", dice la joven nerviosísima. "Tú sí que puedes", intenta animarle su madre, Marisol. La tribu recibe como un insulto que no quiera dormir en una de sus casas, y entre llantos y quejas, y con la única ayuda de su padre, consigue introducirse dentro. "¿Cómo es que no puedes? Es nuestra mejor casa, ¿y no te gusta?", le dice una de las mujeres, enfadada. "¿Por qué lloras? Ahí dentro estarás protegida", le dice uno de los hombres. La tribu se ofende ante las continuas negativas de la chica, y si no llega a ser por el sentido común de Mikel, la tribu hubiera reaccionado duramente ante el desprecio.
Un primer día totalmente sorprendente para una familia que no tenía la más mínima idea de a lo que se tendría que enfrentarse al iniciar la aventura.