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La maldición de las calabazas vudú

Las maldiciones vudúcuatro.com

Las parejas de ‘Pekín Express’ han jugado con un comodín durante la octava etapa. Un comodín para sacar ventaja en la carrera, pero a la vez una maldición. Se trataba de unas calabazas que tenían en su interior un muñeco vudú.  

El temido vudú nació en el corazón de África hace miles a años como una forma de rebelión contra el ciclo natural de la vida. A medio camino entre religión, magia y hechicería, dicen los que la practican que devuelve la vida a los muertos, pero también mata sin concesión.
Las calabazas que los aventureros elegían tenían además de un color distinto, una imagen relacionada con una parte del cuerpo para atacar a sus rivales: manos, pies, nariz, ojos, boca y orejas.
Jota y Freire fueron los primeros en utilizar la maldición
A la pareja de desconocidos parecía quermarle la calabaza y tardaron pocas horas en usarla. Utilizaron la maldición de la boca contra Chinto y Pablo. Los hermanos gallegos tuvieron que bajarse de su coche para encontrar y comerse seis mangos cada uno.
Mar y Vanesa hechizaron a las amigas de Murcia con la calabaza de los ojos. María tuvo que viajar durante una hora con una venda en los ojos. Los gallegos tomaron la justicia por su mano y dejaron que cayera sobre Jota y Freire la maldición de las manos. Los desconocidos abandonaron su coche y consiguieron hacer leche de coco con sus propias manos. Antes, tuvieron que convencer a un ágil tanzano para que se subiera a una palmera y les lanzara los cocos antes.   
Camino de Morogoro, David y Cuqui utilizan su maldición contra las murcianas. Si antes María se quedó ciega, en esta ocasión le tocó a Sara perder su sentido auditivo. Inés y Pedro se encontraban en última posición, así que decidieron usar su calabaza del pie contra las sevillanas. Mar no podía andar durante una hora, lo que dificultó enormemente parar un coche.  
Al final, las murcianas terminaron las últimas y sufrieron dos maldiciones. ¿Fueron sus rivales demasiado crueles con ellas? El vudú mata sin  concesión.