Nueva York, el cuarto estado en aprobar el matrimonio gay

cuatro.com 25/06/2011 12:28

La votación ha sido muy ajustada y ha sido aprobada tras nueve horas de debate a puerta cerrada con 33 votos a favor y 29 en contra. Un total de cuatro senadores republicanos han votado a favor de la medida, uniéndose a los 29 senadores demócratas. Debido a la masiva presencia de personas manifestándose a favor y en contra de la medida se tuvo que cerrar el Senado para proceder a la votación.

La aprobación de esta medida era la última etapa en la legislación en favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, fuertemente apoyado por el gobernador del estado, Andrew M. Cuomo. Se espera que Cuomo firme la medida, y a partir de ese momento la ley será efectiva 30 días después.

En la actualidad únicamente cinco estados (además de Nueva York) permiten el matrimonio homosexual: Connecticut, Iowa, Masachusets, New Hamphsire y Vermont, así como el distrito de Columbia.

La aprobación de esta medida supone un balón de aire para los activistas pro derechos de los homosexuales, que sufrieron una dura derrota hace apenas dos años tras su inesperada derrota en el Senado -que por entonces estaba controlado por los demócratas- para la aprobación de esta ley.

Cuomo ha hecho del matrimonio homosexual una de sus prioridades para este año y se ha puesto a la cabeza de la medida junto con varias organizaciones de derechos de los homosexuales para hacer frente a la derrota sufrida en 2009. Gracias a esta alianza, Cuomo ha utilizado tres millones de dólares (2,1 millones de euros) para campañas en radio y televisión para persuadir a un puñado de senadores de que dejaran de un lado su oposición a la ley y mostraran su apoyo a la misma.

Para los senadores republicanos, el mero hecho de proponer esta medida era una decisión errónea. La mayoría de los republicanos se oponen a esta opción basándose en fundamentos morales, aunque algunos de ellos aducen también motivos políticos, temiendo que la aprobación del matrimonio homosexual bajo su mandato pueda enfadar a los votantes de su partido, inclinando la balanza del lado demócrata para las siguientes elecciones.