La ciencia capta la luz que se produce en el momento de la fecundación

cuatro.com 23/05/2016 01:51

Por algún motivo, que yo pienso que es un misterio auténtico, hemos perdido la conciencia de esa luz, de la que vengo hablando en las últimas semanas, del ser humano, que se encarna en diferentes formas, en diferentes reacciones, en diferentes actitudes, a lo grande y a lo pequeño, que demuestra que somos un enigma muy grande, pero que hemos perdido la fascinación por comprender quienes somos.

Estamos tan envueltos de cosas, de rapidez, y de infoxicación, una mezcla de información e intoxicación, que todo pasa tan deprisa que al final no reparamos en la pregunta, sin respuesta todavía, de quienes somos.

Me mandaba el Dr. Gaona unas imágenes que me impresionaron muchísimo y me dijo: “Mira Iker ¡qué maravilla! Esa es la luz de la que hablas de vez en cuando”. Era un experimento de fecundación, pero que con las tecnologías actuales, habían logrado vislumbrar algo que seguramente tenga algo que ver con esa luz que muchos persiguen llamado Big Bang, la luz del primer instante del universo. Llevemos el universo a la probeta de la vida en este caso, porque es una experiencia de fecundación in vitro, pero los doctores lo que hacen es, con una serie de dispositivos, comprobar lo que ya se sospechaba, pero que nunca se había demostrado, y es tremendo. Cuando el espermatozoide entra en el óvulo, ocurre algo que no se había plasmado hasta ahora. Sólo un tipo de cámaras podían recuperar y visualizar esa energía. Resulta que todo se estremece con una especie de luz, una luz real, una luz auténtica.

Estos óvulos, que eran simples células, tocadas por ese milagro enorme de la vida, se iluminaba, provocaba una especie de estallido, y todo eso, no teníamos visores para verlo. Ahora sí. Ahora tenemos manera de asomarnos a la luz del confín del universo. Nadie sabe exactamente lo que es, hay especulaciones. Y como buenos científicos, ahora se abre un abanico de posibilidades. Lo que sabemos es que cada ser vivo, usted y yo, cuando fuimos fecundados, hubo una luz, hubo algo que no sabemos explicar que rodeó ese lugar que iba ser nuestro primer hogar.

Estamos en tiempos donde hay mucha sensibilidad para muchas cosas pero muy poca para esos niños. Siempre me he preguntado, aunque es un tema muy polémico, qué ha pasado en el mundo para que nos hayamos creído la milonga de que algo no está vivo realmente, de que algo no tiene luz dentro del seno materno, o de que alguien puede incluso opinar libremente, pienso yo, sobre algo tan prodigioso y único como es una vida humana.

Piensen una cosa, lo dicen los científicos pero no nos llega. En cuanto se ha producido esa luz, hay ya una cadena genética que no será igual a ninguna otra a lo largo de los millones y millones de años que dure el mundo. Algo único en las historias de las historias, está ahí ya, funcionando. Pero esto no es una cuestión religiosa, o una cuestión política, es una cuestión puramente científica. Lo que los científicos están viendo es que todo eso extraño de la vida y de la luz misteriosa, está desde el principio, les interesa muy poco a algunos. Nos quieren hacer creer que somos un saco de células, poco menos que desechable, como hay una industria de millones y millones de fetos humanos que vive de eso y que recicla eso, y a pocos le importa.

Y yo no me meto en aspectos religiosos, que es un tema muy complicado, pero nos preocupa todo mucho, menos la vida inocente de alguien, que ya es alguien. Nos han comido el tarro para que sigan pasando cosas y que aquí nadie diga nada.

Pues miren, me da igual que siente bien o siente mal, lo que sabe la ciencia es que prácticamente desde el principio pasan cosas, y que eso es único. Y yo creo que el Estado, debería proteger de alguna forma la unicidad y la identidad de esas personas que tienen derecho a desarrollarse.

Me gustaría que hubiera una conciencia humana de que eso hay que respetarlo, que es algo sagrado, pero no en el aspecto religioso, sino de la cantidad de conjunciones que han tenido que darse para esa cosa que todavía los científicos observan con asombro. Hemos dejado de preocuparnos de esas luces inocentes, Habrá que hablar de esto alguna vez, aunque sea tabú.