El devastador efecto GLOF que explica la trágica riada de Nepal: inundación por vaciamiento repentino de un lago glacial
Una descomunal avalancha de agua se desencadenó repentinamente arrasando con pueblos enteros en la región del Himalaya
Un residente en Katmandú ofrece su contacto para dar información a las familias de los españoles desaparecidos por la riada de Nepal: "Intentaré ayudar"
Las imágenes que siguen llegando desde Nepal de la gigantesca avalancha de agua que arrastró piedras, lodo y todo cuando se encontró a su paso llevándose por delante poblaciones enteras en la región del Himalaya, continúan estremeciendo y dando cuenta de la magnitud de la tragedia. Con centenares de muertos y miles de desaparecidos, en cifras todavía indeterminadas y que se teme que sigan aumentando, todo ocurrió súbitamente sin tiempo a evacuaciones. El agua bajó ladera abajo por los valles a una velocidad devastadora.
El nombre del fenómeno que desencadenó el monumental desastre lo dice todo: inundación por vaciamiento repentino de un lago glacial, lo que en inglés se conoce por las siglas GLOF (Glacial Lake Outburst Flood). Fue eso exactamente lo que los expertos identifican como la causa del desastre: el deshielo de un glaciar que incrementó súbitamente los caudales, los cuales comenzaron a discurrir desde lo alto hacia abajo por una caprichosa orografía, con pasos muy estrechos que, haciendo las veces de un gran embudo, canalizaron la inmensa masa de agua directa hacia los pueblos situados en el recorrido.
La riada de Nepal: como un tsunami imparable por el deshielo de los glaciares
De pronto, todo fue como si les pasase por encima un auténtico tsunami del que, despavoridos, miles de personas, muchas de ellas también extranjeras, trataron de escapar desesperadamente.
Ante lo ocurrido, y todavía sin haberse concretado el alcance y el impacto, los expertos insisten: cuando hablamos de que el deshielo de los glaciares se está acelerando, hablamos de consecuencias y fenómenos tan violentos como este.
A medida que se derriten, éstos vierten enormes cantidades de agua y forman lagos a gran altitud; una especie de presas naturales con paredes de hielo. De este modo, cuando alguna de ellas colapsa, todo ese hielo y ese agua se desbordan sin control; una inmensa riada imposible de contener, que arrastra todo lo que pilla a su paso en cuestión de minutos.
Avalanchas como esta ya han ocurrido antes en el Himalaya, aunque no las vimos en directo, como ahora, cuando muchos grabaron con sus dispositivos algunas de las escenas del momento, así como también distintas cámaras de vigilancia situadas en alto pudieron captar el desastre.
Seguirán ocurriendo, y no solo allí, inciden los expertos, a los que no se les escapa que la pérdida de hielo en los glaciares del mundo se ha multiplicado por cinco desde mediados del siglo XX como consecuencia del calentamiento global. Así, el planeta pierde más de un billón de toneladas de hielo al año. En la cordillera del Himalaya, eso supone una amenaza para la vida de 15 millones de personas.
