Hablan los testigos del asesinato en Londres
Ingrid Loyau-Kennett, madre de dos hijos, no dudó en poner en peligro su vida conversando con uno de los asesinos del soldado londinense. Bajó del autobús en el que viajaba para atender al hombre atacado e intentó entretener a uno de los agresores charlando con él. La mujer explica que no sintió miedo y que alrededor había muchas madres con niños, "mejor yo que un niño".
