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Pedro Gª Aguado: "Cuando me echan de la selección, el Pedro fiestero ya era un adicto"

Pedro Gª Aguado: Éramos un equipo brutal. Habíamos entrenado tantas horas con el descerebrado del croata. Nos subía a Andorra a correr ocho horas con camisas y cinturones lastrados. Era todo mental. Era entrenamiento militar. Nos llevaba al límite. Con lo de Mariano y con lo de Dragan, mi válvula de escape era el consumo. Llegaba que no había dormido y me tiraba al agua. Siempre me ponía el listón muy alto. ¿Qué genera eso? Mucha insatisfacción. En el 92, fue la olimpiada perfecta. En el 96, ya voy sufriendo. Ganamos. No disfruto tanto como la del 92 jugando.

Risto Mejide: ¿Por qué?

Pedro Gª Aguado: Ya no me veo bien. Pero como Mariano me inculcó de pequeñito, si la cago tengo que dar la cara. Si me paso una noche y tengo que entrenar al día siguiente, tengo que ser el mejor entrenando. Eso era lo que me movía. Del desastre a lo más alto. Fui al 2000. Ya en el 2000, estuve más tiempo en el banquillo y en el 2001, me echan de la selección. No cuentan conmigo. Es duro. Era consciente de que estaba mal pero no quería aceptarlo Todos mis amigos se quedan, pero yo me voy. Ahí empiezo a ver que la combinación de Pedro waterpolista y Pedro fiestero ya no la puedo mantener. Digo Pedro fiestero pero ya era un adicto de libro.