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Las princesas sorprenden dando calabazas a algunos de sus conquistadores favoritos

Amanecía un nuevo día en el reino de las tres coronas… Pero estaba desierto, princesas y conquistadores se marchaban de viaje maleta en mano. Marta se marchaba a París, pero la ciudad del amor era demasiado grande sin Ramiro, Yiya viajaba a Barcelona y se desengañaba con Josh y Rym hacía un viaje ‘al interior’ que le decía que Alfrendo no es el conquistador adecuado.

Los conquistadores saben que las princesas tienen que elegir muy pronto a su príncipe y todos quieren ser el más guapo de la clase. Por ello, en el viaje que emprendían junto a ellas, aprovechan cada segundo para conquistarlas.
Para Padilla eran muchas primeras veces, sobre todo porque nunca había viajado en avión. Marta se marchaba con sus conquistadores a la ciudad del amor y él no podía evitar mirar por la ventanilla y preguntarse: “¿Esto no pesa mucho para que vuele?”.
Los celos, protagonistas en el viaje de Yiya y sus conquistadores
Por su parte, Yiya se marchaba a Barcelona con sus chicos, pero los problemas en el avión no eran por miedo, sino por celos. La princesa se sentaba junto a Borja, se dedicaban ‘cariñitos’ y Juan Carlos estaba dispuesto a romper la magia pidiendo al camarero que le llevara “el mejor gin – tonic” al a chica sentada “al lado del tío con mala pinta”. Sin embargo, no conseguía su objetivo dado que ambos bebían de la copa y continuaban el viaje entre besitos.
El viaje ‘al interior’ de Rym y sus chicos
En tierra firme, Rym y sus conquistadores disfrutan de su viaje, pero esta vez al interior de sí mismos. Todos juntos visitaban un centro de budismo y Umberto destacaba, ya que ha practicado el budismo, aunque ya no tanto: “Soy un budista que está dejando de ser tan budista”, decía.
Mateo, de la Torre Eiffel: “Eso pa’ chatarra no veas”
Chari, Marta y sus conquistadores recorrían las calles de Paría a lo Paco Martínez Soria. “Esto pa’ chatarra no veas”, decía Mateo mirando la Torre Eiffel. “¿Tú sabes que estamos en uno de los lugares más importantes del mundo?”, le decía Nacho a Padilla, que respondía: “Me suena ver la torre Eiffel en la película de King Kong”. Y las rivalidades afloraban, Mateo intentaba hacerse un selfie con Marta y, poco a poco, todos los conquistadores se sumaban a la instantánea.
Rym, Umberto y el beso que no llega
Umberto aprovechaba la sensación de relajación tras la meditación para marcharse a solas con Rym. Su objetivo era ‘robarle’ un beso, pero no lo conseguía por más que lo intentaba. Una y otra vez lo buscó, hasta que Rym le tapó la boca. “Me ha hecho una cobra del copón”, decía él.
Yiya, a Borja: “Si quiero, en siete días me caso contigo sin darte un beso”
“Tú no me has buscado pero me has encontrado, quizá me haya pasado lo mismo”, decía Yiya a Borja y él confesaba que la atracción entre ellos va creciendo “día a día”. Él se ha dado cuenta de que cada vez tienen más contacto, pero el beso sigue sin llegar: “Yo me caso contigo sin darte un beso en el boquino, si quiero en siete días me caso contigo”, decía ella y él no lo tenía tan claro.
Padilla se ofrece a comer caracoles para que Marta sea feliz
El conquistador quería resarcirse tras una mala cita con Marta. Ya tiene más confianza con ella, por lo que no le impone tanto y quiere dejarle claro que no es tan tímido como aparenta. Además, se mostraba dispuesto a comer caracoles si eso le hacía feliz. Marta, en un primer momento, negaba pero luego le encantaba la idea.
Josh: “Ser miope te hace la persona más interesante de la historia”
Cuando Yiya habla con Josh, Borja “casi desaparece”, o al menos esa es la sensación de la princesa. Tomaban algo con unas impresionantes vistas de Barcelona y ella destacaba que con él es libre, entiende sus metáforas y, juntos, forman “un puzle de dos piezas”. “Me creas sensaciones tan dicotómicas que todo el rato pienso que no puedo pensar”, le decía mientras él la miraba intrigado, o al menos eso pensábamos antes de que nosconfesara: “Ser miope te hace la persona más interesante de la tierra”.
Vino, queso… La cita de Mateo y Marta junto al Sena
Todo era perfecto. Buena compañía, maravillosas vistas, el Sena… Sin embargo,  Marta no estaba cómoda en su cita con Mateo: el camino era empedrado, no había copas para el vino y tampoco algo para partir el queso. Sin embargo, este no era el motivo de su incomodidad sino que, como le confesaba después a su tía Chari, no paraba de pensar en Ramiro.
Rym tendrá un repescado sorpresa
Rym y Pedro estaban tranquilamente desayunando y hablando de lo pesado que puede resultar Alfredo en ocasiones cuando llegaba un sobre inesperado. Rym tenía que leer varias veces el mensaje del buzón y no le hacía mucha gracia saber que uno de los conquistadores que se ha marchado podrá volver para intentar conquistarla.
Alfredo, el hombre del caballo blanco
Alfredo se subía a un caballo blanco y se sentía como un auténtico príncipe rescatando a su princesa Rym. Sin embargo, ella tenía la sensación de que se estaba montando su propia película y no termina de fiarse de nada de lo que le dice.
Yiya encuentra el pero a Juan Carlos
Juan Carlos está convencido de que él es hombre que mejor se ajusta a los gustos de la familia de Yiya y encima, se llama igual que el padre y el hermano de la princesa. Algo en lo que Yiya le daba la razón además, de regalarle los oídos diciéndole que por más que lo intenta no consigue encontrarle un pero porque le considera un hombre muy psicodélico que es perfecto física e intelectualmente. Al escuchar todo esto, Juan Carlos se crecía y sacaba a la luz su verdadero pero: que es celoso.
Rym besa a David: “He estado a punto de besarle a lo Rym, pero dije, tranquilita”
 “Voy conociendo un poco más a David... ¡Qué hombre!”, decía Rym y, por ello, no dudaba en bajar del caballo en el que había dado un paseo junto a Alfredo y marcharse con él. El conquistador le regalaba un muñeco llamado Mohamed ya que Rym le decía que le pega más llamarse así. Lo que el conquistador quería era que Rym le diera un beso al muñeco para que así le llegar a él y ella atendía su petición, al igual que cuando le pedía un beso de verdad.
Nacho, todo un príncipe que se declara a su princesa: “Te quiero”
Nacho no había tenido cita con la princesa así que la cogía en sus brazos y subía la escalinata hasta la Basílica Sacré-Coeur, algo que al principio era divertido pero que, poco a poco le costaba. A pesar de las dificultades, estaba dispuesto a ser todo “un mago del amor”: bailaba con Marta frente a la basílica, encendían una vela e incluso se declaraba, para sorpresa de la princesa.
Rym sorprende a Alfredo… con una calabaza
Parecía que Rym iba a sorprender a Alfredo y lo hizo, pero con una calabaza. La princesa cree que aunque el conquistador es su “prototipo” a nivel físico, no tienen nada en común: “Creo que yo vivo en un mundo y tú en otro”, le decía. Sin embargo, el pretendiente se tomaba su expulsión con total deportividad, es más, hacía un regalo a su princesa: un caballo en miniatura, para que le recuerde. “Es para que no te olvides nunca de que hubo un hombre con un caballo blanco que te hizo despegar de la tierra y te hizo volar un poco en una utopía”, le decía.
Yiya,a a Borja: “¿Cuántas docenas de ganas tienes de darme un beso?”
Borja veía cómo Yiya le daba de beber a Fidel, bailaba con Juan Carlos… así que la cogía de la mano y la llevaba fuera del bar. Ambos se quedaban mirando y Yiya le ponía ‘ojitos’: “¿Cuántas docenas de ganas tienes de darme un beso?”, le preguntaba y el conquistador, atónito, le respondía: “Si lo sabes igual que yo. 19.5, el medio lo quito por lo tonta que eres”. Sin embargo, el beso no llegaba y Yiya reflexionaba poco después: “Me gusta mucho pero me disgusta mucho y eso también es bueno porque, el que él me lleve al disgusto implica que me importa y que yo me venga abajo implica que me importa pero…”
Yiya, emocionada, da calabazas a Josh: “Me quedo con haberte conocido”
Cuando estaban en lo mejor de la noche, Yiya se marchaba y regresaba “con una calabaza de cuatro kilos”, según Juan Carlos. Sin embargo, la expulsión era tan inesperada como emotiva. Yiya se acercaba a Josh, quien hasta ahora le tenía obnubilada y le decía adiós porque “se ha disipado”. Josh, evidentemente emocionado, abrazaba a la princesa y le decía: “Ha sido un placer conocerte, de verdad”. “Siempre es buen momento para hacerse vegetariano”, decía a modo de despedida y mostrando su calabaza.