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Moulin Rouge, libertad y una flor para Marta

Chari y Marta disfrutaban del Moulin Rouge y la belleza del entorno cuando los conquistadores de la princesa hacían su aparición. Padilla acaparaba el protagonismo regalándole una rosa blanca y roja, símbolos de la amistad y el amor: “Es blanca y poco a poco se convierte en roja, tiene doble sentido”, le decía. Sin embargo, Padilla tiene claro que no compraría nada en el lugar, lleno de sex shops y cabarets.