Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Aunque llega el beso... Se acaba el cuento de Marta y Ramiro

Amanecía un nuevo día en el ‘reino de las tres coronas’, las princesas estaba felices… pero Luján Argüelles les comunicaba una noticia que iba a quitarles la sonrisa: Tocaba intercambio de reinos, las chicas iban a tener citas, pero con los chicos de otra de las princesas. Ramiro, pretendiente de Rym, se acercaba a Marta, lo que hacía que su princesa le expulsara y, aunque él se lanzaba y besaba a Marta, el cuento se había acabado para él.

Nada más recibir la noticia, las chicas dudaban y Rym advertía a Marta que tuviera cuidado con sus “javivis”. Los conquistadores también recibían la feliz noticia del intercambio de reinos y no todos la celebraban por igual, sobre todo Ramiro, pretendiente de Rym y muy cercano a la princesa Marta: “Esto se está tornando cada vez más complicado”, decía.
Las princesas también cambiaban de asesores y Yiya, nada más tomar posesión del reino de Marta, confesaba a su nueva asesora, Chari, que tiene muchos problemas con su amiga Nuria. Es más, no podía evitar las lágrimas hablando de la “vorágine” en la que estaba inmersa.
Y, mientras las princesas cambiaban de reino, Ramiro empezaba a jugar sus cartas. Pedía una muñequera distintiva de Marta a uno de sus conquistadores y arrancaba de las manos de Padilla el cuadro de la princesa. “Entiendo tu sufrimiento extremo pero el cuadro lo vas a tener que soltar”, le decía; “espero que se dé cuenta de que eres una abeja y de que te gusta ir de flor en flor”, le respondía.
La cobra lateral de Marta
Marta era la primera en encontrarse con los chicos de Rym. Charlaban animadamente pero Ramiro no estaba dispuesto a perder el tiempo. “Está más buena Marta en bikini que Rym”, confesaba antes de quedarse a solas con ella. En la cubierta del barco, el pretendiente le mostraba su muñequera y no dudaba en acercarse: “Me intimidas”, le decía ella. Pero su advertencia no bastaba al pretendiente, que intentaba besarle en el cuello: “Me hizo una cobra lateral, duele menos que la frontal, de la lateral se puede volver, de la frontal no”, decía. Y él lo intentó, una y otra vez, lo que no sabía es que David les estaba grabando de cerca.
Rym encandila a Daniel y se deja llevar con César
De los conquistadores de Yiya, Daniel era el más feliz de todos: “Después de esta cita va a haber conflictos”, advertía a los chicos. Juntos se marchaban de paseo y Daniel le pedía una cita, pero le tocaba esperar ya que Rym quería ver a César. Ella le confesaba que es el chico que más encaja en su prototipo y él estaba encantado. Todo eran sonrisitas nerviosas y la princesa decía: “¡Ay qué tontos nos ponemos con el amor!”.
Y, por fin, llegaba el turno de Daniel, que alababa su belleza. Estaban sentados en un escenario y él se disponía a tocar y cantar una canción. “Noté la conexión porque ella estaba como muy nerviosa”, decía Daniel ya que Rym no paraba de reír. Sin embargo, su alegría acababa cuando se acercaba a ella y Rym se alejaba. “Estoy aquí aguantando cómo puedo para que venga él y me dé un beso”, decía luego la princesa.
Yiya no tiene éxito con los chicos de Marta
Yiya se vestía de Marta para encontrarse con sus chicos y cuando Nacho le decía que estaba desilusionado porque no iba a ver a su princesa, ella dudaba. Sin embargo, el pretendiente tenía muy claro con quién se queda y resolvía las dudas de la princesa rival: “Le dijiste a Marta que me iría contigo  de la manita y no. Soy más ‘Martista’ que nunca”.
El reencuentro de las princesas
Tras la primera ronda de citas, las princesas se reencontraban y todo eran risas y buen humor hasta que llegaba Nuria. “Las asesoras que yo quiero son personas leales y tú de leal tienes lo que yo de rubia”, espetaba Yiya a su asesora y le decía: “Puedes ser asesora de la nevera si quieres”. Yiya se marchaba, Nuria se preguntaba qué había hecho e iba al encuentro de su amiga, pero no conseguía que le abriera la puerta.
Las princesas se citan con sus preferidos
Rym había elegido a Diego para tener una cita pero Marta era la encargada de decidir el sitio y se decantaba por un lugar tan romántico como una cocina llena de pescado, casquería… Sin embargo, el sitio dejaba de importarles a princesa y conquistador, centrados el uno en el otro. Y, aunque creían estar hablando de comida, acababan hablando de ellos y Rym daba el primer paso, besándole. Sin embargo, su alegría duraba poco: “Aunque te bese, no quiere decir que te enamore”, le decía él.
Padilla no ve las señales de Marta
Marta tenía la posibilidad de elegir cita con el chico que quisiera y tenía claro que Padilla era su hombre. La cita no comenzaba muy bien porque Yiya les había mandado a un vertedero y porque Padilla se daba un tremendo golpe con una señal, pero Marta parecía contenta porque él estaba dispuesto a dejarse el tipo para que a ella no le pasara nada. Sin embargo, su conversación le aburrió.
Borja y Yiya, entre aguacates y mangos
A Yiya no le importaba en absoluto irse a recoger mangos y aguacates con unos taconazos de más de once centímetros porque lo iba a hacer con su amado Borja. La princesa  estaba feliz y quería que Borja tuviera claro que es su preferido y que por él había roto su relación con su hasta ese momento amiga Nuria. Borja aprovechaba la situación y sorprendía a la princesa con un romántico picnic.
¡Tensión entre Yiya y Nuria!
Tras recuperar sus reinos, Yiya no tenía más remedios que protagonizar un reencuentro con su amiga y asesora, pero intentaba que fuera lo más corto posible. Nuria quería que hubiera cordialidad diciéndole que la situación no era fácil para ninguna de las dos, pero Yiya cree que ella no ha traicionado a nadie y se marchaba. Nuria cree que no ha hecho nada malo y que no tiene motivos para reconocer algo que no ha hecho.
Rym, tras ver que Ramiro lleva la pulsera de Marta: “Te queda mejor”
La princesa Rym cocinaba arroz a la cubana para sus chicos y lo que menos podía esperar es que, mientras iba a la cocina a por algo de beber, David iría a su encuentro para enseñarle un vídeo de los arrumacos de Ramiro, su pretendiente, y la princesa Marta. Tras volver al comedor, Rym se percataba de que Ramiro llevaba la pulsera del color de Marta y, ni corta ni perezosa, le decía: “Me gusta, creo que te queda mejor”.
Daniel pide a Yiya “libertad” para conocer a alguien…
Daniel quería hablar a solas con su princesa, pero no para conquistarla, para decirle adiós: “Tú me elegiste y me siento honrado, pero he conocido a una chica que me gustó mucho y siento el deseo de conocerla. Te pido la libertad”, le decía. Su petición dejaba tan sorprendida como encantada a Yiya: “No tiendo a dar con personas que son tan libres, tienes la libertad siempre”.
Las princesas dan calabazas
“Esto me va a doler mucho pero desde el primer momento te he visto, más que como una persona para compartir mi vida, como un amigo”, así de segura se dirigía Marta a su hasta ahora pretendiente. La princesa no podía decirle más que si quiere una amiga le tendrá para siempre pero él no podía evitar el disgusto.
Yiya y Rym dan calabazas a Daniel
Ya que Daniel le había pedido “la libertad” a Yiya para conquistar, el pretendiente recogía con una sonrisa la calabaza de Yiya. Sin embargo, Rym tampoco le elegía como uno de los conquistadores.
Rym da calabazas a Ramiro y el pretendiente le responde besando a Marta
Tras ver el vídeo de Ramiro y Marta, Rym lo tenía más que claro y la princesa le entregaba su calabaza. El pretendiente pedía despedirse de Marta pero, en lugar de decirle adiós, le daba un beso rápido. Marta le correspondía pero Luján le advertía que el cuento se había acabado para él: “¡Qué estupendo el beso de Ramiro! ¡Qué espontáneo! Lo hubieras hecho antes, no después de la expulsión”, decía.
Nuria se va de la villa de las princesas…
La asesora de Yiya hacía su maleta, dejaba una carta en la cama de su hasta ahora amiga y miraba con nostalgia la villa de las princesa. En ella, le explicaba que quería arreglar la situación pero, viendo que la solución estaba lejos, decía mudarse, pero muy cerca, al cortijo de los conquistadores.