Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Rocío Fontecha, una nómada de 29 años

Se considera una mujer ambiciosa, vitalista, precisa y siempre con una sonrisa

La vocación de artista que ha tenido desde niña la llevó a formarse en Artes Circenses. Ha trabajado  en varias compañías  de danza, teatro y acrobacias en el aire. Como acróbata aérea y otras disciplinas  ha recorrido varios países  con los espectáculos. Los viajes que ha hecho le han marcado mucho en su evolución personal, haciéndole confiar más en ella misma. Gracias a conocer a tanta gente ha crecido personalmente.
Es la rebelde de la familia por dedicarse al mundo del artisteo, pero siempre la han apoyado por ver que es feliz en este mundo. Dice que no es muy familiar, debido a su carácter inquieto,  y su gusto por vivir en uno y otro sitio y a su manera, pero que los quiere.
Se considera una mujer ambiciosa, vitalista, precisa y siempre con una sonrisa en la boca
La emoción más fuerte que ha sentido es la libertad y la satisfacción de actuar colgada por un arnés a 40 metros de altura en el aire, viendo a centenares de personas debajo de ti aplaudiendo y disfrutando de la magia que les transmitía. En su opinión, es una sensación que no la va a poder comparar a la sensación de ser madre.