Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Piedad aprende a coordinarse con sus padres para educar a sus hijos

En plena crisis económica, muchos padres se han visto obligados a delegar parte de la educación de sus hijos en los abuelos. El rol del abuelo consentidor ha desaparecido y se han visto obligados a coger las riendas de la educación de sus nietos. Sin embargo no es fácil, el salto generacional y las diferentes formas de entender la vida hacen que padres e hijos se enfrenten por la educación de los niños. En esa situación se encuentra Piedad, que tras separarse se ha mudado muy cerca de sus padres, que se hacen cargo de sus hijos mientras ella trabaja. Gracias a 'Supernanny', Piedad aprenderá a coordinarse con sus padres para conseguir que los pequeños cumplan con sus obligaciones.

Cada día, más pequeños pasan la mayor parte del día con sus abuelos, que se han visto obligados a tomar un papel muy activo en la educación de sus nietos y se han convertido en una figura de referencia para los más pequeños. Sin embargo, una educación a dos bandas no es sencilla. Los padres no comparten la forma que tienen los abuelos de educar y el conflicto intergeneracional es aprovechado por los más pequeños para no cumplir con sus obligaciones. "Los hijos de Piedad en casa de sus abuelos ven pasar el tiempo sin ningún horario ni actividad", dice Rocío Ramos - Paúl
Piedad se encuentra en esta situación. Se ha divorciado hace poco y sus padres intentan ayudarla en todo lo que pueden. Sin embargo, Piedad no está muy conforme. "Quiero que la educación que mis padres les dan y que yo les doy sea la misma", dice Piedad, que no sabe cómo ponerse de acuerdo con ellos.
Los consejos de 'Supernanny'
Gracias a 'Supernanny', Piedad podrá salir de esta difícil situación familiar y coordinarse con sus padres a través de unos sencillos consejos que podrán ser aplicados por cualquier familia en esta misma situación.
Cuando la educación de los hijos se comparte con los abuelos es imprescindible crear una rutina que pueda ser llevada a cabo por los más pequeños tanto en su casa como en la de sus abuelos. "Andrea, Lucía y Nacho no siempre pueden hacer sus rutinas en el mismo sitio pero sí pueden hacerlas a la misma hora y de la misma manera. Podemos coordinarnos con respecto a alguna tarea pero no podemos exigir a nuestros padres que eduquen como nosotros porque ellos tienen su criterio"
  • Para que los niños integren una rutina tienen que hacerlo, más o menos, de la misma forma y a la misma hora, independientemente de si están en su casa o en casa de los abuelos. Se debe conseguir el compromiso de los abuelos y explicar claramente cuáles son los horarios de los niños y aplicarlos. 
  • Hay que establecer unos horarios claros y si se sobrepasa el tiempo estimado para cada tarea debe haber consecuencias (si no hacen los deberes o no meriendan no hay parque)
  • Nunca hay que hacer las cosas por los más pequeños. Deben aprender que tienen responsablidades y tareas.
  • Los criterios se pueden mover pero no siempre. "Hay que ser flexible pero no puede ser la dinámica continuamente. Hay que decir que no", dice 'Supernanny'.
  • Aunque los niños pasen parte del día en casa de sus abuelos, los padres son los que tienen que revisar que las tareas se realizan y son ellos los que tienen que poner las consecuencias en caso de incumplir las normas. 
  • Evitar las rabietas, el otro gran reto de los padres
    Los niños saben muy bien cómo conseguir lo que desean. La rabieta suele ser un método casi infalible para los más pequeños. 'Supernanny' da las claves para evitar que los más pequeños utilicen este recurso.
  • Exponer claramente a los niños qué tienen que hacer.
  • Ignorar su mal comportamiento y sus llamadas de atención si su comportamiento no es el adecuado.
  • Ignorar sus llantos y repetirles lo que tienen que hacer y que mientras no lo hagan no se les hará caso
  • En el momento que se calman, atenderles y acompañarles a hacer la tarea si es preciso. De esta manera conseguimos que aprendan que el buen comportamiento es lo que se premia.