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Sandro aprende que las rabietas ya no sirven para conseguir lo que quiere

Para conseguir la atención de sus padres, Sandro recurre al berrinche. Sin embargo, las rabietas ya no sirven de nada. Sus padres han aprendido a ignorar sus lloros, no atenderle su mal comportamiento  y ha reforzar lo positivo. Sandro se ha dado cuenta de que las rabietas ya no sirven de nada y después de un largo berrinche, el pequeño se sienta a cenar tranquilamente.