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Laura aprende a ejercer la autoridad sobre sus hijos preadolescentes

Tratar con adolescentes es complicado. En esta etapa, los niños se rebelan y, en muchos casos, es imposible ejercer algún tipo de autoridad sobre ellos. Los niños entran en una edad en la que dejan de ser niños pero tampoco son adultos, aunque muchos se consideran mayores para tomar sus propias decisiones: se niegan a hacer los deberes, a colaborar en casa, insultan... Ese es el caso de Laura y Julio, que se enfrentan cada día a dos niños de doce y diez años. Julito y Aroa se han convertido en dos niños imposibles que constantemente incumplen las órdenes de su madre, de la que se burlan a cada momento. Gracias a Rocío Ramos - Paúl, Laura aprenderá a ejercer su autoridad sin necesidad de gritar y pelearse con sus hijos.

Después de la rabietas infantiles llega la rebeldía de la preadolescendia. A medida que los niños crecen los problemas cambian y a partir de los 10 años, los niños pueden convertirse en unas personas desobedientes, que se burlan de la autoridad y que no entienden que hay que seguir unas normas. Ese es el caso de Laura, que cada día se enfrenta a dos hijos en esta etapa.
Julito y Aroa son dos niños indisciplinados, tercos y malhablados, que a cada momento infringen las normas que pone su madre, de la que se burlan constantemente. La situación desborda a Laura, que no sabe cómo controlar a sus  hijos, que han llegado a empujarla únicamente por que no les gusta la cena.
La situación es insostenible. Julito se niega a hacer los deberes y  Aroa mantiene un pulso constante con su madre. Los gritos, las peleas y los insultos son la tónica habitual en su casa pero la situación cambiará gracias a Rocío Ramos - Paúl, que ofrece a Laura y su marido las herramientas necesarias para ejercer la autoridad.
- Frente a los niños no hay que utilizar insultos y palabrotas ya que los niños imitan el comportamiento de los padres.
- En el caso de Laura, su marido es el que finalmente desarrolla las normas por lo que cuando Julio no está, sus hijos no la toman en serio e incumplen de forma sistemática sus normas. Para que esto no ocurra, Laura no debe ceder la autoridad a su marido, deberá hacer que se cumplan las normas para que sus hijos la respeten.
- Motivar a los chavales. "Hay que picarles para que hagan determinadas cosas. Sólo haciendo lo que se les pide consiguen determinados premios."
- Hay que generar hobbies para que a los niños les guste estar con los padres. De este modo se rebaja la tensión en la casa y baje el nivel de los gritos. De esta forma, los niños entienden que los padres son los que ponen consecuencias pero que nos lo podemos pasar bien con ellos.
- En caso de tener dos hijos en esta etapa, hay que buscar actividades que puedan hacer juntos. De esta manera, la relación entre hermanos mejora y se evitan las peleas.
- Premiar el buen comportamiento y poner consecuencias si no se hacen las tareas que cada uno tiene encargadas.