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Laura ha perdido el control de su casa

Laura no encuentra la manera de ganarse el respeto de sus hijos. Con dos preadolescentes en casa y una niña de tres años, no resulta fácil manejar el timón de la convivencia. El único que consigue devolver la paz  al hogar es su marido Julio, pero en cuanto sale por la puerta, vuelven los gritos, los insultos y las amenazas. Laura ya no puede más y ha decidido recurrir a Supernanny para recuperar el control de su casa.

Lidiar a diario con dos preadolescentes no es fácil, pero aún es más complicado  si sumamos una niña de tres años que reclama continuamente atención. Esta es la situación que vive Laura.  Sus hijos mayores no muestran ningún respeto. Las órdenes de su madre son motivo de burla y diversión y Laura recurre a menudo a gritos y amenazas, pero ya no le funcionan. Julio, su marido, es el único que consigue un poco de disciplina pero desgraciadamente para Laura, no está siempre en casa.
Dos preadolescentes difíciles
Julito y Aroa tienen doce y diez años respectivamente, y tratan a su madre como si fuera una hermana más. Julito se niega a hacer los deberes y sólo le interesa jugar con la video-consola, salir a la calle y pelear con sus hermanas. Aroa mantiene un pulso constante con su madre.
Ninguno de los dos quiere colaborar en casa, y ambos sienten celos de su hermana pequeña. Entre tanto caos, Soraya, de tres años, ha encontrado la mejor manera de no pasar desapercibida: sus rabietas son tan sonadas, que Laura no duda en satisfacer cualquier capricho a cambio de un poco de paz.
Con la llegada de Supernanny, Laura aprenderá a reforzar la autoridad frente a sus hijos. La solución no es sencilla. El primer paso es rebajar el nivel de gritos e insultos que prolifera en la casa. Y el objetivo final, mejorar las relaciones familiares y encontrar un espacio para cada uno de los miembros, en el que todos colaboren por un bien común. El reto está servido.