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Puri aprende a ejercer la autoridad de forma eficaz

En una casa con varios adultos, los niños pueden tener problemas a la  hora de atender a las normas. Ese es el problema de Érik que con su madre, sus abuelos y su tío pendientes de él siempre encuentra a alguien que le consuele o invalide las normas u órdenes que su madre le da. Érik recurre al berrinche para conseguir lo que quiere y, casi siempre lo consigue. Gracia a Rocío Ramos - Paúl, Puri y su familia aprenderán a gestionar las pataletas de Érik, que pronto empieza a bajar el tono de sus berrinches y aprende a pedir bien las cosas.

Cumplir las órdenes supone un gran esfuerzo para muchos niños. Los más pequeños se resisten a obedecer, recurren al pataleo y desobedecen de forma sistemática. Ese es el caso de Érik. "Adopté a Érik en Etiopía y estamos juntos desde hace tres años. Lleva una temporada en la que las rabietas son casi continuas y no sé como controlarlas pero me preocupa sobre todo lo desobediente que es", dice Puri, que se pasa el día pendiente del pequeño, controlando todos sus movimientos y dándole órdenes constantes.
La madre de Puri, que convive con ellos, asegura que su hija es muy exigente con el niño y su padre cree que le dice las cosas demasiado alto y pierde los nervios. Están en lo cierto, Puri pierde la paciencia con facilidad y en esos momentos da una y otra vez la misma orden.
Ante las órdenes, los niños se rebelan y recurren al berrinche para hacer lo que quieren y saltarse las normas impuestas por los adultos, que en casa de Érik son cuatro. Puri, sus padres y su hermano pequeño son incapaces de ejercer la autoridad de forma eficaz. De nada sirven las repeticiones, Érik desoye una y otra vez las órdenes y su madre se siente sobrepasada.
Gracias a Rocío Ramos - Paúl, Puri aprende a dar las órdenes de forma adecuada y sin perder los nervios.  Gracias a la pautas de Supernanny, los padres pueden aprender a dar órdenes de forma sencilla y efectiva.
- Dar muchas órdenes provoca el efecto contrario. En lugar de hacer lo que se le pide el niño se empieza a poner nervioso y desobedece.
- Para controlar la cantidad de órdenes que se da a un niño Rocío Ramos - Paúl propone a los padres darse unas tarjetas. Cada una de ellas es una orden y a lo largo del día se tienen un máximo de 20. Cuando se acaban las tarjetas no se pueden dar más órdenes por lo que los padres deberán pensar muy bien las órdenes que son necesarias y las que no.
- No repetir las órdenes. Los niños entienden a la primera lo que tienen que hacer. Al repetir una orden los niños entienden que no obedecer es una forma de obtener atención por lo que seguirán desobedeciendo.
- Dejar que los niños hagan las cosas por sí mismo sin estar detrás diciéndoles lo que tiene que hacer. Los niños tienen que aprender que si estamos detrás de ellos es para ponerles consecuencias.
- Las órdenes deben ser siempre necesarias. En ocasiones, los niños saben lo que tienen que hacer sin que nadie les diga nada. En el caso de Érik el pequeño es capaz de volver al lado de su madre mientras van de paseo sin que Puri se lo diga.
- No atender el mal comportamiento y reforzar el bueno. Si el niño desobedece no se le presta atención.
- Poner consecuencias.
- Implicarles en las tareas es otra manera de que los niños obedezcan. Al centrarlo en una tarea se tiene más capacidad para centrarlo en lo que tiene que hacer. En el caso de Érik hacer la compra con él era imposible pero pidiéndole que nos ayude a coger lo que necesitamos y a hacer la lista de la compra podemos conseguir que nos haga caso en el supermercado.
Cómo afrontar los cambios de residencia
En el caso de Érik, el pequeño tendrá que afrontar un importante cambio en su vida en los próximos meses. Su madre tiene pensado cambiar su residencia, abandonar su pueblo e irse con su hijo a Madrid. El cambio será grande y tiene que anunciárselo a su hijo para que el cambio no resulte traumático.
- Anunciar a los niños los que va a suceder para que no les cree incertidumbre pero sin adelantarnos demasiado para evitar la ansiedad.
- Para afrontar el traslado con mayor tranquilidad se puede visitar la zona a la que vamos a mudarnos para enseñarle que las cosas que le gusta de la residencia habitual existen también en la nueva casa y que incluso son mejores: el cole es más grande, el parque tiene más columpios...