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Miguel intenta llamar la atención con su mal comportamiento

El pequeño entiende que no es el centro de atención

Después de unos minutos de enfado, Miguel comprende que comportarse mal no tiene premio. El pequeño ya no acapara la atención de sus padres que son capaces de ignorar su pataleta. Tras varios intentos, Miguel deja de pegar y tirar cosas y se sienta a cenar para poder hablar con sus padres.