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No atender el mal comportamiento evita que se repita

Hugo y Carla recurren a los gritos y las rabietas para conseguir lo que quieren. Ellos ponen las normas. Han obligado a sus padres a cambiar la cocina por la sala de estar para comer y su madre se ve obligada a hacer el menú que sus hijos quieren si quiere evitar los enfados. Los lloros y los gritos son de tal magnitud, que Noelia prefiere seguir las normas que marcan sus hijos, que se han convertido en los dueños de su casa. Gracias a 'Supernanny', la situación va a cambiar y Noelia y Carlos recuperarán el control perdido. 

La convivencia en casa de Noelia y Carlos es casi imposible. Hugo, de 7 años, y Carla, de 3, se han convertido en dos pequeños tiranos. Ellos son los que mandan y ponen las normas.
Los pequeños deciden qué se come, dónde y a qué hora. Cuando no se hace lo que ellos quieren recurren al berrinche porque saben que sus padres son incapaces de soportar sus gritos.
Los dos hermanos recurren al chantaje emocional, sobre todo Hugo, que dicen constantemente a su madre que la odia. Su hermana pequeña, que antes comía sola, está copiando todos los comportamientos de su hermano y trata de captar la atención de sus padres con chillidos insoportables.
Conscientes de que las rabietas y los gritos dan sus frutos, Hugo y Carla recurren constantemente a ellos para conseguir que sus padres les atiendan y les den lo que quieren. Sin embargo, su vida va a cambiar. 'Supernanny' les enseñará a sus padres unos sencillos trucos para evitar que los niños sigan comportándose de una forma inadecuada.
- Cuando un niño recurre al berrinche hay que ignorar su comportamiento y seguir con nuestras tareas
- Aunque los niños insistan y nos cojan, les debemos retirar
- No contestar ni dar explicaciones. Si lo hacemos los niños perciben que su comportamiento sirve de algo y suben el tono
- Mantener un tono tranquilo. Los niños copian el estado de ánimo y si nos alteramos, ellos se alteran aún más
- Decirles que cuando estén tranquilos los atenderemos
- Cuando los niños estén calmados atender a sus peticiones y recalcarles lo mucho que nos gusta que estén tranquilos y sin llorar