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Gonzalo comprende que llorar no sirve de nada

Cuando no consigue lo que quiere, el pequeño no para de llorar

Gonzalo ha descubierto que las cosas han cambiado. Sus lloros ya no sirven de nada y el pequeño se enfada aún más para que sus padres le presten atención. Tras una larga rabieta, el pequeño opta por tomarse la merienda. El cambio de su hijo, es reforzado por Nuria con el fin de que el pequeño mantenga esa actitud.