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Gonzalo y Roi conectan desde el primer minuto

Gonzalo ha entrado a la sala con una sonrisa que cautivaría a cualquiera. Su aspecto desgarbado pero encantador, ha cautivado a Roi y a su madre. Sólo ha cometido un pequeño fallo: se ha equivocado en el nombre del perro –un animal sagrado para Roy- y en vez de llamarle Poncho le ha llamado Moncho.