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Toñi impone a Gabi la expulsión de Selene

Se ha plantado. No solo ha encontrado el apartamento hecho un desastre, sino que ha podido ver lo que pasó por la noche y le ha parecido intolerable. Tras un día fuera, Toñi vio cómo Priscila se metía en su cuarto y cómo Selene lanzaba una cubitera repleta de hielos a su hijo y a las chicas en el local en el que trabaja Gabi. Lo tuvo muy claro y no pidió a su hijo que dijera adiós a Selene, se lo exigió.

“¡Atención, atención! Tengo el placer de comunicaros que mi madre se ha ido y vamos a liarla parda”, con esta frase despertaba Gabi a sus chicas, “por favor id saliendo que en dos minutos os quiero en la piscina con bikini y si puede ser sin bikini. Vamos princesitas, espabilando”. Gabi golpeaba en sus puertas y abrazaba a Patricia, quien le encandiló con su camisón.
Ellas atendieron su ruego, lo primero que hicieron fue tirarse al agua mientras Gabi les gritaba: “¿Alguna vez os habéis tomado un chupito en ayunas?”, ellas respondieron que no y él les comunicó que iba a ser la primera vez; “¿Tú qué quieres? ¿Qué te violemos?”, se quejaba Priscila entre risas.
  Se bebieron los mojitos y a Priscila se le ocurrió una idea genial: asaltar la habitación de Toñi. Era la primera regla de quien podría ser su suegra, pero quizá por eso la ocurrencia era aún más atractiva para ella. Escoltada por Gabi, hurgó en su armario y se probó su ropa. Quiso bañarse en su jacuzzi pero Gabi le echó el freno, negándose se ganó que Pris le tirara una copa y él se vengó tirándole agua en la camiseta (nueva) de su madre.
Pasada la mañana, Gabi se llevó a sus princesitas a su terreno, su local. Les preparó un reservado con cubiteras llenas de hielo y champán. Pero lo que empezó como una noche genial acabó en desastre… primero fue el desafortunado comentario de Selene, quien hablaba de los besos que todas había recibido con la ya archiconocida táctica de ‘cierra los ojos’. Luego fue Priscila con sus celos y volvió a ser Selene quien, harta de la conversación y espetando “me tenéis hasta los cojones” tiraba una cubitera (hielos incluidos).
Todo lo ocurrido o vio Toñi el día después. Presa de la ira irrumpió en el apartamento encontrándose los restos de lo que podría ser una batalla campal. Exigía una explicación a su hijo y le despertó tanto a él como a ellas a gritos. Nadie fue capaz de decir nada, casi tampoco Gabi ya con Toñi a solas. Pero lo que más preocupaba a Toñi era la actitud de Selene: “¿Qué ha pasado con Selene? ¿Crees que eso es normal?”; “un impulso lo tiene cualquiera”, le disculpaba Gabi; “Te exijo que Selene fuera”, le pedía Toñi.
Y dicho y hecho. Gabi comunicó la noticia a Selene quien, en silencio por su afonía, aceptaba la decisión de Toñi.