Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Álvaro, a su hermano y su madre: “Me habéis hundido los dos”

Tanto Luis Carlos como Paqui temían que Álvaro fuera demasiado rápido con Ana, temen que le haga daño y, por ello, han decidido que lo mejor es expulsarla. Álvaro les culpaba entre lágrimas acusándoles de hundirle  mientras Ana no daba crédito a lo que escuchaba: “Tengo una impotencia Ana… No puedes imaginar todo lo que estoy sintiendo ahora mismo”.

Para Álvaro, nada volverá a ser igual en el programa. Durante la convivencia parece haber olvidado a Sara y se ha centrado en Ana. Durmiendo juntos, con constantes besos… Incluso algún rechazo a Sara cuando le ha pedido tiempo a solas.
Por ello, nada hacía imaginar que el mellizo iba a expulsarla. En realidad él no lo quiso, lo decidieron por él tanto su madre como su hermano. Los hermanos sacaban a Ana a la calle para comunicarle algo, pero no era Álvaro, ya entre lágrimas, quien hablaba, sin Luis Carlos: “Tenemos que expulsar a una, ha sido difícil pero creo que si tú continúas con Álvaro le puedes llegar a hacer daño, hemos decidido que te vayas tú”.
Ana no daba crédito a lo que escuchaba: “No lo entiendo porque hace un rato he hablado contigo…” y entonces Álvaro rompía su silencio explicando que la decisión no era suya, sino de su familia, “la presión de esta gente ha podido”, le decía.
“No me creo que él sea capaz de decirme que me vaya”, espetaba Ana y Luis Carlos le daba la razón: “Le ha costado mucho trabajo aceptar, te lo estoy diciendo yo porque él no se ha atrevido”, le explicaba y justificaba su decisión: “Más vale que lo pase mal ahora que en un futuro, pienso que no eres la chica adecuada para él”.
“¿Qué tiene que estar con una chica por la que no siente nada?”, se preguntaba la pretendienta. “Que tú hayas estado tan metida de lleno por él no le ha dado la opción a que conozca a Sara”, replicaba Luis Carlos. “Esto es lo que me causa el miedo”, decía Luis Carlos señalando las lágrimas de su hermano: “por cuatro días no puede estar así por una chica”.
“¿Te vas a quedar con una persona por la que no sientes nada porque te lo diga tu madre o tu hermano?”, preguntaba Ana a Álvaro y espetaba a Luis Carlos: “Rompéis algo que es súper bonito”. Álvaro le abrazaba y acusaba a su hermano: “Me habéis hundido los dos, el que está equivocado eres tú  ¿Se ha ido no? Olvídame”.
Entonces entraba en acción Paqui. Quería explicar a su hijo los motivos de su decisión. “Cuando tú has venido como está ella ahora mismo he sido yo la que me lo he tragado todo y lo mismo que estás ahora has estado anteriormente y luego me has dado la razón. Ni tú jamás te vas a acoplar a tu vida ni ella a la tuya”. “Tú también te equivocas”, replicaba Álvaro pero Paqui insistía: “Más que yo no te quiere ella ni te va a querer nadie, quiero tu felicidad. Llevas cuatro días conociendo a una persona, imagínate tu vida ella en Alicante y tú aquí”.
“Nadie le ha podido demostrar que esté más por él. Si está bien conmigo ¿Por qué tiene que conocer a otra?”, se preguntaba Ana y Paqui exclamaba a su hijo: “Tiene 25 años y si tu personalidad es tan grande como tú quieres demostrarle dile no te vas pero no me culpes”. Pero Álvaro sí lo hace: “Sí te culpo”.
“¿Sigues siendo un calzonazos?”, le preguntaba su madre; “No, es la presión de aquí de decirme que si me queda vas a hundirla”, replicaba él. “No, ¿Pero quién está hablando de hundirla hijo?”, le preguntaba Paqui, “Uy en cinco días se te va la vida con una persona. Haz lo que te de la gana”.
Ana hacía las maletas mientras él se encerraba en el baño. Ella se despedía de las chicas, de todas salvo de Sara, y se marchaba. Entonces Álvaro corrió tras ella, parecía que el final iba a cambiar pero no ya que solo le dijo: “Tengo una impotencia Ana no te lo puedes imaginar, no puedes imaginar todo lo que estoy sintiendo ahora mismo”.
Ya tras su marcha, Álvaro explicaba ante las cámaras: “Para que ella lo pase mal prefiero pasarlo yo mal (…) La única ilusión que había aquí se ha ido por culpa de mi madre y de mi hermano”.