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Isidoro se queda ‘a dos velas’ y se pregunta: “¿Para qué he venido yo?”

Se queja de las tres ‘cobras’ que ha sufrido en su primera cita

Diez mujeres se presentaron ante él pero solo seis se han quedado para conquistarle. Tras pasar por el filtro de Isidoro y su madre, Dolores, seis mujeres se presentan a su primera cita con el vendedor ambulante, un encuentro múltiple y varios a solas, pero todos iguales porque Isidoro intentó besarles y ninguna se dejó.
Isidoro es de Almansa, lleva 29 años entre zapatos pero aún no ha encontrado a su cenicienta. Es hijo único, así que le costará separarse de las faldas de su madre pero busca a su chica ideal. Tiene un amor, le da igual como se llamen las mujeres pero tiene claro que su coche se llama ‘Mercedes’ y le gusta pasear en él en compañía de su perro. A su madre no le gusta cómo trata a las mujeres, le define como demasiado mujeriego y quiere encontrar en ‘¿Quién quiere casarse con su hijo?’ a la mujer ideal.
Isidoro y Dolores llegaban flamantes al programa en una gran coche blanco y presumiendo de estilismos. Del brazo de su madre y con mucho brillo en el traje, Isidoro llegaba hasta Luján Argüelles derrochando halagos. “Guarda los piropos que tienes diez candidatas que te esperan”, le aconsejaba la presentadora, pero Isidoro continuaba mientras caminaban y ella le cortaba: “nos han dicho sin hablar”.
Ya en el interior de la casa en la que iban a conocer a las chicas, Dolores recibía una cámara porque solo iba a poder hacer eso: fotos. Solo su hijo podría formular preguntas, si ella tenía algo que decir tendría que comunicárselo previamente a su hijo al oído.
10 chicas y alguna que otra mentira

Rompió el hielo Inma, con 24 años es administrativa y viene de Granada. Aseguraba que es la mujer que él estaba esperando y confesaba que siempre había querido tener un novio con un puesto en un mercadillo. A Isidoro le gustó esta confesión pero quiso ponerla a prueba y que simulara vender sus productos. Sin duda, pasó la prueba. Le siguió Isabel, dependienta de Figueras, que decía tener un regalo para él: “es típico de mi tierra porque está el museo Dalí” pero Isidoro se quedó con cara de póquer, no parecía conocerle y tuve que explicarle de quién se trataba.
Y por fin llegó Rebeca. Tiene 24 años y entró a lo ‘buscando a Jacks’, dirigiendo así la mirada de Isidoro a su escote. Pero también supo ganarse a Dolores porque a la pregunta: ‘¿Te gustaría estar casada con un vendedor ambulante?’, respondió de una forma muy acertada: “claro, me caso con la persona de quien esté enamorada, como si es médico o granjero”. La madre de Isidoro se ponía a llorar emocionada y ella, tras pedir permiso, se sentaba junto a ella para abrazarla.
Ángela llegó sembrando la duda. El rostro de Dolores denotaba que pensaba algo, cuando se fue opinó que había algo… Que descubrimos de boca de la propia Ángela: “Nací siendo una mujer, igual que una persona que nace con un problema de oído, no considero que una mujer por nacer así sea más mujer que yo”.  Zamara, en su caso, mintió. Primero tuvo que decir algo en inglés, ‘I love you’, luego tuvo que hacerle ‘la cobra’ a Isidoro que quería besarla, y luego le ocultó que tiene un niño, pero solo fue “una mentira piadosa”, temía que pudiera echarla por tener un niño.

Natalia llegó casi como el alma gemela de Isidoro. Estudia electromecánica de vehículos, le encantan los coches, como a Isidoro, y en particular el que él conducía en su vídeo de presentación: “Nos parecemos mucho, cuanto te vi dije ‘tate’ y mi madre me dijo ‘este chico, Natalia”. Lo que más le gusta de él es su “chulería” al volante y a él su cuerpo porque, cuando le pidió que se levantara, intentó besarla y, esta vez, lo consiguió. “A mí me gusta mucho, es Isidoro en femenino, me dan ganas de bailar ya”, decía Isidoro, “me he quedado contento”.
Las expulsiones de Isidoro

Pero llegaba la hora. Había que descartar. De diez chicas, solo seis podían seguir compitiendo en su conquista. Pidiendo perdón, Isidoro despedía a Isabel, quien le daba el regalo igualmente, también a Verónica, que no se lo tomaba mal, pero en la tercera expulsión surgía el desencuentro con su madre: “Yolanda, lo siento de verdad, comprende que lo del niño a mí me frena”, le decía a la chica. Su madre no lo comprendía pero, por más que lo intentaba, no consiguió que su hijo rectificara. Por último descartaba a Ángel porque su madre piensa que no es su perfil de chica.
Escogidas las chicas, Isidoro y Dolores se dirigieron a su centro de operaciones. Un lujoso hotel con un techo solar sobre la piscina que hizo las delicias de Isidoro: “Puedo hacer el amor a la luz de la luna”, decía. Allí encontraron algo muy especial: una tarta y un poema para Dolores, un regalo de la chica que Isidoro expulsó por ser madre, ella no podía evitar las lágrimas y pedía de nuevo a su hijo que rectificara.
La primera cita de Isidoro

Dolores se convirtió en sufridora en casa, tuvo que dejar volar a su retoño hasta una cita en privado con sus chicas. Enfrentándose a ellas, Isidoro confesaba que le gusta ligar con chicas “más tonticas”, Alexandra decía estar dispuesta a simular serlo y con este comentario se ganó la primera cita a solas. Pero tuvo que hacerle la cobra porque hasta en tres ocasiones porque él no paraba de intentar besarla. Lo mismo tuvo que hacer Zamara, que se sintió “un poco acorralada” y por último Inma que replicaba: “yo no soy ninguna ligera”. Todo ello mientras Natalia, a quien ya besara en la presentación, observaba muy enfadada.
En resumen, Isidoro no consiguió ni un solo beso y se preguntaba: “¿A qué he venido yo aquí?”. Tendremos que esperar a próximas entregas para ver si triunfa.