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Mary cuenta su aventura a Pedriño

Mary: “A uno le entraba por un sitio y le salía por otro”; Pedriño: “¿El qué?”; Mary: “¡El nabo!”; Pedriño: “¿El nabo? Hacía mil años que no escuchaba eso”.

La madre transmite a su hijo el tercer grado al que ha sometido a sus chicos, sus miedos y su lenguaje hablando de la tienda del sado despierta las carcajadas de su hijo.