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Chernóbil, vivir desafiando a la radiactividad

El 26 de abril de 1986, el reactor 4 de la central de Chernóbil explotó liberando a la atmósfera un 5 % del material radiactivo que acumulaba. Tras la explosión, la población vivía ajena a la realidad del desastre de Chernóbil. 600.000 trabajadores arriesgaron su vida para solventar la tragedia. Más de 200.000 personas han fallecido a consecuencia de la catástrofe. La zona muerta de Chernóbil es uno de los lugares más radiactivos del mundo. Españoles como Abraham Campomar o Raúl Martínez desafían a la radiación y viven en Ucrania a pesar de las consecuencias.

El español Abraham Campomar vive desde hace diez años en Kiev. Su familia conoce bien los efectos de la radiación. El hermano de Abraham sufrió cáncer. A él le gusta la historia de Ucrania y conoce bien la tragedia de la ciudad de Pripiat. Es consciente del peligro de la radiación pero visita con el equipo de 'Qué hago yo aquí' esta urbe fantasma a tan solo 3 kilómetros de la central nuclear de Chernóbil. En 1986, Pripiat fue evacuada tras el desastre y el nivel de radiación es 130 veces superior al de la capital.
"Pripiat era una ciudad para los trabajadores de Chernóbil. La evacuación se produjo a las 36 horas de la tragedia. Vivían unas 49.000 personas", cuenta un ciudadano sobre esta ciudad fantasma. Acceder ilegalmente a Pripiat está penado con cárcel. "Siempre hay un guía que muestra por donde podemos ir", cuenta Abraham. No está permitido acceder a ningún edificio sin la presencia del guía.
Mikhaylo es un cuidadano nacido en Pripiat que fue evacuado tras la explosión. Su familia y él fueron evacuados a Moldavia. "Hay material radiactivo en los edificios y por eso no lo derrumban porque la nube podría desplazarse y afectar a otras ciudades", cuenta Mikhalo antes de entrar la zona de las máscaras, una de las más contaminadas. Se estima que la radiactividad desaparecerá en 24 milenios. A pesar del horror que se respira, el gobierno permite desde 2011 la entrada de turistas. El turista debe firmar un documento por el que la administración queda exenta de posibles problemas de salud.
Fuera de Pripiat pero dentro del perímetro de exclusión, viven unas 200 personas. El gobierno permitió su regreso a la zona contaminada por tener más de 50 años. Tienen sus huertos y siguen plantando en esa zona. Dicen que prefieren morir por la radiación a morir de hambre. El gobierno les ayuda. Según Greenpeace, desde 2009 no se analizan los alimentos cultivados en las zonas contaminadas.
'Los liquidadores', trabajadores del desastre de Chernóbil
Tras el accidente, la población se puso manos a la obra para minimizar los efectos del escape radiactivo tras la explosión. 31 personas murieron el mismo día de la explosión en Chernóbil. "Los 'liquidadores' consiguieron confinar el 95 % del material radiactivo y construyeron el primer sarcófago. Se marcó un perímetro de seguridad de 10 kilómetros que se extendió a 30 km para determinar la zona de exclusión", cuenta Raúl Martínez, el único español que trabaja en Chernóbil.
Raúl, un español en el Chernóbil
Raúl Martinez es el único español que trabaja en la construcción del nuevo sarcófago que evitará escapes de las 200 toneladas de combustible nuclear. Su jornada laboral le lleva a someterse cada día a dosis peligrosas de radiación. Raúl realiza labores de cimentación para el nuevo sarcófago de la central. "Está todo militarizado para evitar riesgos", cuenta Raúl. La empresa somete a Raúl a análisis médicos mensuales para verificar su salud. "Mi familia lo tiene asumido. Alguna duda siempre tienes", cuenta Raúl. Trabaja con un dosímetro de radiación para medir el grado al que está expuesto. "La organización de la obra es muy rígida", cuenta este español.
Héroes olvidados de Chernóbil
Alexander salvó a cientos de personas en la evacuación de Pripiat. Ahora, malvive tras reducirse drásticamente las ayudas que perciben los héroes de Chernóbil. Alexander recuerda que no había pánico y que los habitantes de Pripiat cogieron los autobuses tranquilamente. 25 compañeros de Alexander han muerto y cuenta como hubo que aumentar el cementerio.
Blodimir fue uno de los trabajadores que arriesgó su vida. Este hombre controlaba los niveles de radiación de las personas. Por primera vez visita el museo de Chernóbil. Se enfrenta a la tragedia y recuerda que evacuaron a su familia y él no sabía dónde estaban. A las personas que se ocuparon de minimizar el desastre se les conoce como 'liquidadores'. Más de 25.000 trabajadores han muerto debido a enfermedades derivadas de la radiación.
Las consecuencias de la radiación
La pequeña Alexandra lleva 11 meses en un hospital para enfermos de radiación. El equipo de 'Qué hago yo aquí' visita un hospital de enfermos por radiación en Kiev. El 92 % de la población sufre enfermedades relacionadas con la radiación. El cáncer es la enfermedad más común causada por la radiación. La tierra y el agua están contaminadas y los niños que pasan tres meses fuera ven reducida su radiactividad un 70 %. Por eso, el español José Luis Aznarez trabaja para dar la oportunidad a los niños de salir del país.

Más de 100 niños viajan cada año a España para descontaminarse gracias a la asociación del español José Luis Aznarez. "Se ha detectado problemas en la boca. Estos niños han sido engendrados con radiación", cuenta José Luiz Aznarez.
Fernando Melchor, un español a los fogones en Kiev
El bilbaíno Fernando Melchor regenta desde hace 8 años un restaurante español en el centro de Kiev. Asegura que los alimentos que se consumen son seguros. Las 'abuelas' son las mujeres ucranianas que venden en la calle productos de su propia cosecha. Para descartar la contaminación de un alimento, hay que realizar un análisis químico. "Los mercados están controlados", cuenta Fernando Melchor aunque el equipo del programa ha comprobado que sí se cultiva en tierra contaminada. Fernando es cocinero y propietario del restaurante 'La Paella'. Todos los productos que se venden en 'La Paella' son españoles.