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Profesor en Siberia, condena a la pobreza

Paula Hernández es profesora de español en la universidad de Krasnoyarsk. Cambio el suave clima de su Alicante natal por el duro invierno siberiano. Cada día supone para ella un reto de superación. "Terminé la carrera y quería trabajar como traductora. Tras llegar a Siberia, mi impresión fue de soledad. Tuve miedo porque había venido a un país más pobre del que venía y miedo a la soledad", cuenta Paula. El sueldo de un profesor ronda los 150 y 200 euros. "Ser profesor en Siberia es condenarse a la pobreza", explica Paula.