Elegir una única escena es muy difícil. Hay un momento muy importante para Jack, próximo al final, cuando él ya no está en la isla y Benjamin Linus se le acerca, Locke está muerto.
En ese momento, todo ha cambiado para él. Se da cuenta de que si no regresa y se enfrenta a su suerte. Si no admite que él no controla su propio destino, sino que el destino le controlará a él, morirá. Tiene una oportunidad: puede morir o redimirse antes de morir. Esa elección le pone en un aprieto, pero también es un gran alivio para él y le ayuda a superarlo.