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Las familias conocen sus destinos

Parece que la aventura va a ser más difícil de lo que las familias esperaban
En el primer capítulo de Perdidos en la tribu, tres nuevas familias , los Rovia-Mezcua, los Segura-Romero y los Moreno-Noguera se han visto por primera vez las caras antes de emprender el viaje más apasionante, y más duro, de sus vidas en familia. Cada una deberá enfrentarse por separado al destino que les espera en su tribu, y fantasean sobre a dónde irán a parar y cuáles serán sus condiciones de vida en las próximas semanas.
Comienza la aventura para los Rovira-Mezcua en una tribu, la de los Hamer, que les hará llegar a un lugar del que jamás habían oído antes hablar: el africano Valle del Omo, al sur de Etiopía. El desértico entorno no parece gustar del todo a la familia, y después de asistir a un Consejo de Bienvenida en el que los Hamer les hacen saber que la convivencia con ellos será dura y exigente, los Rovira-Mezcua empiezan a preguntarse si realmente ha sido una buena idea embarcarse en la aventura. Sin excepción, todos pasan del entusiasmo a la inquietud en tan sólo unas horas.
Los malagueños Segura-Romero reciben con gran expectación su destino: un remoto pueblo en la indonesa isla de Papúa. Una calurosa bienvenida les espera en el poblado: suenan tambores, hay bailes en su honor y se repiten escenas de divertida incomunicación. Llega también la primera comida tribal: sagu al fuego. Los Segura-Romero intentan disimular pero el sabor es insoportable. Esperan que llegue pronto el día que tengan que cazar o pescar. De no ser así, los Segura-Romero son conscientes de que van a pasar mucha hambre.
Por su parte, la famila Moreno-Noguera tendrá que atravesar medio planeta para conocer a quiénes serán sus futuros anfitriones: los Nakulamené, una tribu que habita en una remota isla del Pacífico. El Consejo de bienvenida será claro: las mujeres son consideradas seres inferiores y la tribu será estricta con sus normas, sus ritos y costumbres. Existen además una ceremonia a la que solo pueden acudir los hombres: el kava. Para ellas, está absolutamente prohibida. Poco antes de dormir, la familia confiesa que la llegada al poblado ha sido más que complicada.Comienzan sus días en la tribu y se confirman sus peores augurios: noserá tan fácil adaptarse a los nakulamené y probablemente sufran cadauno de los días que les restan.