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Las familias de Perdidos en la tribu, en el ecuador de su aventura

El giro de los acontecimientos provoca un curioso cambio en las familias
Esta semana las familias de Perdidos en la tribu, el docu-reality que Cuatro emite el domingo 07 de marzo, llegan al ecuador de su aventura. Hasta el momento los Segura-Romero, los Rovira-Mezcua y los Moreno-Noguera han aprendido, han sufrido, se han divertido e incluso se han sorprendido de sus propias reacciones en los momentos límite. En la nueva edición del programa el giro de los acontecimientos provoca un curioso cambio en las familias: aquellas que parecían más fuertes ponen en evidencia sus verdaderas debilidades, y las que no terminaban de encajar demuestran tener más coraje del que ellos mismos habían pensado al iniciar la aventura. En la integración con sus respectivas tribus alguna de las familias tendrá que sobreponerse a circunstancias imprevisibles y se verá obligada a sacar fuerzas de entre sus propias inseguridades.
En la lejana Papúa, hasta ahora los Segura-Romero sentían que podían superarlo todo. Pero estaban equivocados. La familia se enfrenta a una durísima prueba: tras un fatigoso día de trabajo preparando trampas en la selva, las mareas bajan de forma fortuita y se ven obligados a pasar la noche en mitad de la jungla. El lugar, lejos de resultar confortable, es un cúmulo de lodo, bichos y humedad. La familia se siente insegura y Ana María, asustada, entra en una profunda crisis. Rafael, por su parte, se siente responsable de que pueda pasarle algo a su familia en un lugar como ése.
La situación en Etiopía no es mucho mejor. Aparentemente las cosas están cambiando: David ha tomado una decisión y ha decidido comportarse como un hombre. Se enfrentará al ritual del salto del toro tal y como un hamer lo haría. Sin embargo los Rovira-Mezcua presenciarán, por primera vez, los latigazos que reciben las mujeres en esta particular ceremonia en la que los golpes y la sangre son todo un privilegio. La familia se enfrenta atónita a un ritual que les resulta completamente desagradable.