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Los Merino: "Somos bastante guerreros"

Una madre, un marido, dos hijos y dos hijas, en resumen seis personas que no son capaces de convivir en León, se disponen a emprender una aventura que marcará el resto de sus vidas. El objetivo principal: llegar a ser una familia unida y feliz.

Carlos, el cabeza de familia, lleva casado con Marisol 16 años, pero no es el padre de los chicos, algo que causa muchos problemas en la convivencia. “Somos bastante guerreros todos” apunta Cristina. En los primeros minutos que compartimos con ellos, se puede apreciar que se respetan, pero dicen abiertamente no ver en Carlos un padre. “Nunca podré tener el sentimiento de padre hacia Carlos, en la vida” dice la pequeña, algo que corrobora Victor, uno de los hijos. Aún así, los hermanos se adoran y las chicas no pueden estar separadas, tienen una unión que quieran o no, en esta aventura se tendrá que romper durante un tiempo. La pequeña Marisol, es diabética y el equipo médico del programa ha decidido que no acuda con ellos en este viaje por tratarse de una situación de riesgo para su salud. Así, los Merino emprenden el camino cojos y tendrán que aprender a caminar y luchar ante las adversidades con uno menos.
Rumbo a El Amazonas
Comienza el primer día, embarcan rumbo a lo desconocido y aparecen las primeras trabas. Deben coger varios medios de transporte para poder llegar hasta el corazón de la selva, pero lo que no se imaginan es que tienen que montar en avioneta. El pánico se apodera de ellos, pero lo superan.
También superan, aunque con el mismo miedo o más, su travesía en canoa y su incursión en la selva, maletas en mano incluidas. Atraviesan cauces, aguas pantanosas y todo para llegar al poblado donde les reciben, a los ojos de cualquier occidenteal, de una manera que puede parecer agresiva.
La tribu de Los Shiwiar, con su aspecto y sus gritos, asustan a los invitados que no saben como presentarse ante ellos. Sin embargo, los miembros de la tribu están ofreciendo lo mejor de sí mismos y les reciben como invitados especiales.

El recibimiento

Al mensaje de bienvenida le acompaña un ‘cóctel’ muy especial que se convierte el primer contacto con la cruda realidad. Un líquido blanco que ellos llaman ‘chicha’ y que fabrican con su propia boca es el ‘manjar’ que les obligan a beber. “Bebed, bebed, que es muy bueno y os dará fuerzas” dice el jefe de la tribu. El único que no se queja es Carlos, que con sus kilitos de más no hace ascos a nada.
Con la caída del sol llega el momento de descansar y probar los que será sus nuevos colchones… ¡tablas de madera! Cristina no puede contener las lágrimas al contarlo y los chicos dicen estar muertos de miedo. Con el nuevo día empezará una nueva vida. . ¿La adversidad les unirá?