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"El final de la aventura" el momento más duro para Sonia y Menchu

Así recuerdan la experiencia las rubias de Pekín Express
¿Qué os llevó a presentaros a Pekín Express?
Sonia: Necesitaba un kit kat en mi vida, una cambio de aires . Vivir esta aventura y en estas condiciones era una oportunidad única.
Menchu: Lo que más atraía de esta aventura, era la pasibilidad de conocer 5 países diferentes en el extranjero, tan maravillosos y peculiares. Tenía mucha gana de relacionarme con otras culturas, con sus gentes y me hacía falta la posibilidad de desafiarme y ponerme a prueba.
¿Os preparasteis especialmente para vivir una aventura como esta?
Sonia: La verdad es que no creo que requiera de una preparación especial , ya que influyen muchísimos factores y resolverlos todos no depende la mayoría de las veces de una táctica o preparación anterior , sino mas bien de tu capacidad de adaptación , y eso creo que ya forma parte de mi manera de ser
Menchu: No, la verdad que no.
¿Qué objetivo os marcasteis antes de comenzar?
Sonia: Disfrutar, disfrutar y disfrutar.
Menchu: Sabíamos que hubiera sido muy difícil ganar, porque aunque siendo chicas luchadoras, cada concursante lo habría dado todo para sacar para adelante la carrera; así que decidimos disfrutar cada día al máximo, luchar sacando nuestros mejores talentos y confiar un poco en la suerte, que nunca viene mal.
¿El momento más difícil?
Sonia: El fin de nuestra aventura
Menchu: Pekín Express es una experiencia que te ofrece mucho y te llena por dentro, así que el momento más difícil es cuando llegas el último al ranking y sabes que tienes que abandonar el sueño de completar la carrera.
¿Algo que nunca olvidareis?
Sonia: Uff!! Tengo bastante memoria... jajajaja. Son muchas cosas las que voy a recordar, la mirada de los niños, como nos salían al paso, las miradas tan tristes de algunos y otras tan alegres, su calor a la hora de alojarnos. Hay olores y sensaciones que las llevaré siempre conmigo. Y en cuanto a lugares, la ciudad perdida, la cantidad de motos que pueden circular sin chocarse, y una convivencia con los compañeros y el equipo increíble, gente tan distinta bajo tanta presión y prácticamente siempre con una sonrisa en la cara. No acabaría nunca en esta pregunta...
Menchu: Las 809 escaleras que me tocó subir, jajajajaja. En verdad todos y cada uno de los momentos son buenos, cada aldea, casa, las risas de los niños, sus lugareños y todas aquellas personas que nos acogieron y nos dieron un hogar en el que dormir. Compañeros, cámaras, redactores, que hicieron posible este espectacular viaje que me llevo en el corazón. Olvidarlo, va a ser imposible.
¿Repetiríais una experiencia como esta?
Sonia: Si, si, si, y mil veces siiiii
Menchu: Sin duda..........Cuando tengo que volver!!!
¿Lo más duro de un viaje en estas condiciones?
Sonia: Nada para recordar. Lo malo lo olvido rápido, lo muy malo lo recuerdo y no recuerdo nada de nada, todo, absolutamente todo compensa con creces
Menchu: Realmente no hay nada duro. Nosotras tuvimos muchísima suerte en encontrar alojamiento, porque nos abrían las puertas y nos ofrecían todo lo poco que tenían. Lo duro es verlos a ellos con tampoco como sobreviven y ver lo felices que son, eso te hace parar y reflexionar de lo mucho que nos quejamos nosotros.
¿La comida más desagradable?
Sonia: La única que fui incapaz de probar, el huevo con un pollo dentro, es el olor lo que te impedía probarlo.
Menchu: Como soy vegetariana lo tuve un poquito difícil, pero fue una prueba más que supere. El día del arroz con los gusanos, me dejó dos días con el estómago revuelto, pero realmente el día que nos sacaron el huevo con el pollito dentro muerto, eso me quitó el hambre, aunque sin embargo para ellos era un gran manjar.
¿El peor alojamiento?
Sonia: Ninguno, sólo buscábamos un techo y nos dieron siempre muchísimo más que eso, siempre nos dieron uno de los mejores sitios dentro de lo que tenían.
Menchu: Si hubo uno, el de la gasolinera porque tenía un montón de suciedad y bichos sueltos. Ya no sólo colgando en los techos, si no también en la cama y en el suelo, si a esto le añadimos que el hombre pretendía que hiciéramos nuestras necesidades en una caldereta, pues si fue el peor sitio.
¿Un país?
Sonia: Camboya.
Menchu: Todos son espectaculares pero La ciudad perdida me dejó sin palabras.
¿Os planteasteis en algún momento abandonar la carrera?
Sonia: Sóolo en uno, y no fue por la carrera sino por un malentendido entre nosotras, nunca nos planteamos abandonarla por muy dura que fuera, no llegamos a saber donde estaba nuestro límite físico y mental.
Menchu: Si, hubo un momento en que las dos tuvimos un enfado y diferencias de caracteres. Pero nada que al final no se pudiera arreglar con un gran achuchón.
¿Teníais algún favorito para la victoria?
Sonia: Claramente si jajajaja.
Menchu: Por supuesto.
¿Con qué pareja no tendréis relación?
Sonia: Con ninguna, me llevo algo de cada uno, aunque esta claro que se con quién voy a seguir manteniendo el contacto y con quién lo perderé.
Menchu: Cuando estas concursando, por un lado aprendes a conocer a tus rivales, por otro también sabes que es una situación muy peculiar y por lo tanto eso te lleva a tener algunas tensiones constantes con tus compañeros dictadas por el tipo de experiencia que estas viviendo. No obstante, aprendes a disfrutar de todo lo que cada uno te aporta. Yo he podido congeniar con más de uno de mis compañeros y creo que con los mismos podré profundizar mi amistad aunque más allá del programa. "Beli, Sandra, Marta, Javi y algunos más. El único con quien he tenido un trato más bien tirando a malillo es con Engracia y eso se debe a las diversidades de caracteres entre nosotros.
La mejor pareja y por qué.
Sonia: Aunque quede demasiado políticamente correcto decir que todas tenían algo bueno, es la verdad, aunque tengo mucha más afinidad con unas que con otras. Puestos a mojarse diré a tres: Sandra y Belinda, Marta y Manuel y David y Javi y mi corazón no me deja no nombrar a Javier e Hilario
Menchu: Todos hemos sido buenas parejas, unas más competitivas que otras, pero todas buenas.
¿Una anécdota del campamento?
Sonia: Jajajaja,...Hay tantas!!! Ten en cuenta que es de los pocos momentos sin cámaras: me acuerdo de una en la que no teníamos duchas y nos pusieron un bus para ir a ducharnos a otro lado, fue pintoresco.
Menchu: En realidad hay un montón porque en los campamentos lo pasábamos genial. Pero las verdaderas anécdotas, las buenas, buenas, eran cuando llegábamos a los campamentos en si. Madre mía!!!
¿Alguna vez pensasteis en ganar el programa?
Sonia: Honestamente tengo que decir que no, la meta que teníamos era más a corto plazo, llegar al día siguiente, que ya era bastante
Menchu: Claro que si, se te pasa por la cabeza, pero en el fondo sabía que era muy complicado porque éramos todos muy competitivos.
¿Veis justa vuestra eliminación?
Sonia: Ni justa ni injusta, solo triste
Menchu: No, aún nos quedaba mucho por dar y demostrar en la carrera.
¿Imagináis haber vivido Pekín Express con otra pareja?
Sonia: Me quedo con mi compi.
Menchu: No, la verdad que no, creo que cuando las cosas pasan así es por algo. Si nos llaman ahora mismos y nos dicen que se han equivocado y que teníamos que volver. Daríamos media vuelta
Algo que os gustaría contar
Sonia: Tantas y tantas cosas...Son muchas horas las que vivimos y muchas horas de grabación condensadas en muy poco tiempo, es una aventura muy especial , compartida con gente muy especial que hace un trabajo increíble , y me gustaría mandar un abrazo muy fuerte a los cámaras y redactores (David, Fede, Hernán, Juan, Aida, Cris...) Llevaré una mochila con todo lo vivido siempre a cuestas.
Menchu: Mi última noche con Engracia. Yo me considero una persona humilde y de buena educación, creo que no es correcto entrar en una casa pidiendo comida o bebidas, como hizo mi compañero aquella noche tan descaradamente. Hay que entender que estas personas viven en una condición de pobreza, que no se pueden permitir los lujos que podríamos tener nosotros en nuestras casas. Considero que su actitud, me refiero al pedir cerveza, constituye una falta de respeto y poca consideración hacia ellos. También quiero dejar constancia de que si yo no tenía un buen feeling con él, era porque en los campamentos no compartía nada, ni aportaba absolutamente nada, no se trataba de gastar todo el dinero en comida para todos, si no simplemente aportar un mínima cantidad de comida cosa que él no hacía, basándose en que no sabia comprar.