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Jota: "Estamos un poco hartos el uno del otro"

La pareja de desconocidos cada vez se entienden menos. Cuando uno quiere comer el otro quiere continuar la carrera y viceversa. Al final se salvan, pero son los últimos en conseguir los pasaportes.

Jota y Freire no pasan por su mejor momento, lejos quedan aquellas etapas donde incluso llegaron a conseguir un amuleto. Eso ocurrió en la primera etapa, a partir de ahí, la relación entre ambos fue decayendo hasta el punto de discutir varias veces en cada etapa. Estas discusiones han provocado que la pareja de desconocidos sea de las últimas en cada carrera y que se salven siempre por los pelos.
En la anterior etapa, como en otras, el principal problema de la pareja venia por culpa del inglés, en realidad, por culpa de la falta de inglés de Jota. En esta quinta etapa el problema cambia. Después de un inicio de carrera muy duro, y después de más de quince días de competición, el ánimo entre los dos está a flor de piel y enseguida ‘saltan’.
Freire quiere parar a comprar comida y Jota quiere continuar la carrera por que saben que van de los últimos. “No entiendo por que no me dejas que yo vaya a por algo que me apetece mientras tú paras a los coches. Yo ayer te dije que tomases una chocolatina y no pasa nada”, le intentaba explicar Freire. “¡Pero no es lo mismo, ayer estábamos en el campamento no en medio de la carrera! Es que no entiendes las cosas, tienes 25 años y parece que tienes 10”, le recriminaba Jota.
La pareja finalmente paró a comer y perdió una hora. La cara de los dos era un poema, apenas se hablaban. “He decidido parar porque ha habido un momento que no podía más, había mucha tensión, yo peleándome con Jota y no tenia ninguna gana… necesitaba relajarme porque sino me acabo tirando de los pelos”, se excusaba Freire.
"Él es igual que yo, cuando las cosas nos salen mal perdemos la fuerza y el ímpetu que tenemos. Estamos ya un poco hartos el uno del otro. Me dan ganas de mandar todo a 'tomar por saco'", aseguraba Jota.
Al final, y después de una carrera llena de tiranteces, Jota y Freire consiguieron los pasaportes, eso sí, fueron los últimos y por los pelos. La reacción de Jota al encontrar los documentos lo dice todo. El pizzero no paro de dar saltos y abrazarse a todo el que se cruzaba por el camino. La reacción de Freire tampoco tenía desperdicio. El estudiante se desplomó en una silla y apenas mostró síntomas de alegría, sólo cansancio. ¿Cuánto tiempo aguantarán juntos esta pareja de desconocidos?