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Veneración gitana por la Virgen del Rocío

Acompañamos a la familia de Manuela durante los cinco días de romería de la Virgen del Rocío para conocer de primera mano cómo viven y sienten la peregrinación y convivencia con el resto de romeros. Una ocasión que ella, como gitana rociera, vive con auténtica devoción y como uno de los más especiales.

La mayoría de los gitanos son evangélicos y no católicos, aunque existe una minoría que sí lo es. En esta entrega mostramos el sentimiento religioso, en el culto, pero también en las procesiones en honor a imágenes católicas, como la romería de la Virgen del Rocío.
Cada año miles de fieles se preparan para salir en romería en honor a la virgen del Rocío. Sólo una de las carretas que recorren el camino desde Huelva es conducida por una familia gitana. Una carreta llamada “Los Gitanitos”, perteneciente a la Hermandad Rociera de la localidad onubense de Isla Cristina: "El Rocío empieza cuando llega la caseta a la puerta de mi casa", comenta José.
Manuela es la matriarca, que entiende este momento como muestra de gratitud y devoción a la virgen que, según entiende ella, le salvó la vida cuando fue capaz de superar un cáncer hace unos años. La familia de Manuela tiene por delante 5 días de camino en los que cubrirá los más de 100 km que la separan del ansiado encuentro con su Virgen.
Durante esa larga y dura peregrinación, Manuela y su familia demuestran a la Virgen del Rocío su devoción y su agradecimiento en todo momento, como la noche en la que Manuela debe hacer guardia toda la noche ante el 'Simpecado', que representa a la Virgen del Rocío, y que guía a cada una de las hermandades que participan en la romería. "Este es el momento más bonito que tiene el camino, el de la guardia", explica Manuela.
Otro momento importante es el que tiene lugar en La Rocina, en el Coto de Doñana, donde tienen lugar los bautizos de los devotos que hacen el camino por primera vez y que a ojos de los romeros se vive en presencia de la Virgen. Un ritual en el que se viven escenas de auténtica devoción, y en el que Manuela tiene un papel muy especial a la hora de bautizar: "Para ser rociero tienes que bautizarte con esta agua y esto para un gitano es como si le hubiera tocado una lotería muy grande".
El punto álgido de la romería tiene lugar con el salto de la reja de los almonteños y con la procesión final de la Virgen del Rocío, en la que Manuela ve a 'La Señora' avanzando como si nadie la llevara, como si un milagro la hiciera caminar por sí misma. Un cierre apoteósico para una procesión única en el mundo.