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Luto gitano, la forma de honrar a sus difuntos

Los gitanos exhiben como ningún otro pueblo el dolor por la pérdida de un ser querido. Es la forma de honrar a sus difuntos. Son un pueblo que teme y respeta a la muerte. La llamada del grupo ante la enfermedad, la veneración a la tumba de los difuntos y el respeto a la muerte. En los cementerios, las tumbas gitanas destacan sobre el resto. Están personalizadas con los gustos que el difunto tenía en vida.

El cementerio para un gitano es el lugar más sagrado que existe. Un lugar en el que a sus difuntos se les recuerda como si estuvieran vivos. Reineta es viuda desde hace 18 años y vive el duelo de una forma muy estricta. Sus mujeres lo viven de una forma especial. "Hace 18 años que soy viuda y nadie puede decir que me haya quitado esta ropa. No voy a las bodas. No veo la tele ni la radio", cuenta Reineta. "La vida mía era la de mi amo y yo no miento", relata.
Los hombres gitanos son reservados a la hora de hablar del luto. 'El Vaca' muestra las costumbres que todo gitano debe tener hacia los difuntos, sean o no familiares. "Para nosotros nunca han muerto. Siempre viene alguien y le trae un regalo", explica 'El Vaca'.
En el caso de 'Los Plantón', cada primavera la familia al completo presenta sus respetos al difunto antes de la apertura del tablao que el difunto construyó en vida. "Le echo mucho de menos aunque tengo a mis hijos", cuenta la viuda. "Somos gente muy estricta. Nos quitamos de salir. Yo que soy artista me quité. He estado seis años sin cantar", relata uno de sus hijos.
Veneran las tumbas de sus muertos
Yolanda cambia las flores a la tumba de su padre cada semana. Una costumbre que se mantiene muy viva en el pueblo gitano es la veneración a sus tumbas. Yolanda es florista en el cementerio de Carabanchel. Cada semana le cambia las flores a su padre. "Tuve el luto por mi padre durante un año. No podía entrar en un café, ni ver la tele ni escuchar la música. La hora de comer era especial. Me tiré casi tres meses sin comer nada", cuenta Yolanda. "Ya ha hecho tres años de lo de mi padre pero siempre lo llevaré en mi corazón", confiesa.

Ningún gitano solo ante la enfermedad
La llamada del grupo es una de las normas no escritas y de obligado cumplimiento. Para los gitanos, ningún miembro de esa comunidad puede estar solo ante la enfermedad y la muerte. Es lo que se denomina la llamada del grupo. Josué va a velar a su abuela que va a someterse a una operación complicada. "Tenemos que estar todos unidos", cuenta Josué. Según marca la tradición gitana, cientos de familiares y amigos velan por las personas gitanas hasta que vuelve a casa o mueren.
La muerte y la religión
Para los gitanos católicos, la muerte y la religión están muy unidas y su máxima representación es la Semana Santa. La cofradía del Cristo de los gitanos de Huesca está a punto de celebra el mayor hito de su historia: cinco años después de su fundación van a salir en procesión a recorrer toda la ciudad. "Un gitano es muy creyente en dios. Somos gitanos y de ahí tienen que salir las raíces", cuenta uno de los cofrades. A las mujeres solo se les permite llevar el cristo en los ensayos.