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La ley gitana se ejecuta en las calles

Los gitanos tienen sus propias leyes. Nunca acuden a la ley paya. De su cumplimiento, se encargan los gitanos viejos de respeto, más conocidos como patriarcas. En España, solo hay 100 y son los responsables de impartir justicia: son los jueces gitanos. Sin embargo, por primera vez hay un consejo de mujeres en España. El honor es otro de los pilares de la cultura calé. La ‘ajuntadora’ es la encargada de certificar la pureza y el honor de las mujeres gitanas a través del rito del pañuelo.

El tío Rafael es uno de estos jueces gitanos, un arreglador. "No somos jueces. No los llevamos a la cárcel pero si es un delito de sangre les desterramos de donde viven", cuenta el Tío Rafael, un 'arreglador'. "Antes de intervenir la justicia, intervenimos nosotros y no llega a denunciarse", cuenta el Tío Benito, otro 'arreglador'. "Ningún hombre ha nacido con respeto. Se lo tiene que ganar", explica el Tío Félix. "A la ley paya jamás se acude",
El consejo de gitanos es la unión de varios gitanos viejos. Cuando deben decidir sobre una cuestión, se reúnen y su palabra será la sentencia a seguir. La ley gitana se ha transmitido de forma oral de generación en generación y de gitano en gitano. Ahora, un consejo de gitanos ha puesto por escrito su ley en Valladolid.
Las primeras mediadoras
En España, por primera vez un grupo de gitanas realiza la labor de mediadoras. El cumplimiento del honor y la ley siempre ha estado en manos de los hombres. "El gitano arreglador asume más responsabilidad y su palabra se cumple. La mujer es más mediadora y su palabra es un consejo", cuenta una de las primeras mediadoras españolas. "Desde que tengo uso de razón, las niñas nos preparamos para casarnos bien y ponernos el vestido blanco", explican.
La 'ajuntadora', la guardiana del honor
La 'ajuntadora' es la encargada de certificar la pureza y el honor de las mujeres gitanas. Carmen es 'ajuntadora'. Solo hay 50 mujeres que realicen este trabajo en España. Los padres de la novia contratan a la 'ajuntadora' para que compruebe el honor de su hija. "'Ajuntar' a una niña moza es muy bonito", cuenta Carmen.
El honor gitano depende de la prueba del pañuelo. Su resultado marca la validez del matrimonio que está por celebrarse y la responsabilidad cae sobre la figura de la 'ajuntadora'. "Tenemos que ser mujeres de edad, con más asiento. Es una responsabilidad muy grande porque es una niña a quien realizamos la prueba del pañuelo", explica Carmen.
Gina, con tan solo 16 años, ha vivido uno de los momentos más importantes para los gitanos: el rito del pañuelo. Aunque, es un honor para las mujeres, sus lágrimas muestran el lado más oscuro de esta tradición. "El pañuelo ha sido lo peor que he vivido en mi vida".

Gitano y homosexual
Juan David es un gitano homosexual. Denuncia la discriminación por ser homosexual y por ser gitano. "Ser gay no está bien visto en el mundo calé. Los gitanos viejos o gitanos de respeto consideran que es una enfermedad", explica Juan David.
Tampoco es fácil ser una mujer divorciada. Natalia es una gitana divorciada o 'mal casada' como ellos dicen. Conoció a su marido por la familia y no le gustó desde el primer momento. Decidió la familia. "Me casé por la ley gitana y una vez que te unes a él, ya es tu marido", explica. "La ley gitana dice que te puedes separar si tu marido te maltrata, se van con otras o no te trata como te mereces", relata. Su caso no estaba dentro de estos supuestos. "No había nada entre los dos", dice.