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Los chicos de 'Padres lejanos' organizan un motín para dejar el programa

Los gauchos se retiran y sin su ayuda, las familias deben tomar el mando de las vacas durante 27 kilómetros de distancia. Los hijos, poco acostumbrados al sacrificio, se ponen de acuerdo en volver a España.

Sin el apoyo de los guachos, Cristian y Oleg se ofrecen voluntarios para comandar el arreo y ponen mucho empeño pero, como siempre, les pierden las formas. Los demás no obedecen sus desabridas órdenes y las vacas aprovechan para desperdigarse por cualquier sitio.
“Yo daría mucho por tener una oportunidad así” les dice Manuel a Antonio y Jenni. Él no ha podido conocer a su padre y lamenta que ellos estén desaprovechando un momento tan especial sin ser capaces de dejar de lado sus rencores pasados. Por otro lado, Ana Mari y Hanna siguen desenredando el pasado que tanto las ha distanciado y Oleg e Isabel se cargan literalmente a la espalda las responsabilidades del fracaso de sus relaciones…  y pesan mucho.
Aunque los campamentos siguen separados, en esta ocasión va a haber cambios: uno de los hijos pasará al campamento de los padres y uno de los padres al de los hijos.  El cambio es voluntario pero los padres parecen temer la convivencia con sus hijos.  La prueba por equipos consiste en atravesar un río con los bueyes y aunque tiene unos claros ganadores, no se llevarán el premio acordado. ¿Qué les ha hecho perder su recompensa? Lo de siempre, las malas formas.
La dureza del recorrido pasa factura. El estado de ánimo está por los suelos. Los chicos se ponen de acuerdo al menos en una cosa: se quieren marchar, ya no pueden más. Manuel y su equipo tienen una tarea difícil, convencerles de que su esfuerzo merece la pena, pero es que no están acostumbrados al sacrificio y las fuerzas flaquean.
Parejas cuya reconciliación parecía imposible demuestran que empiezan a mejorar en esta etapa y otras que ya iban por buen camino se mantienen en la buena senda, pero durante las evaluaciones hay una discusión tan alterada que 'El Cordobés' tiene que intervenir…  “¡Lo que hubiera dado por ser huérfano!” grita uno de los chicos.