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Cristian y Yolanda: ¿Un caso perdido de ‘Padres lejanos’?

La dureza del recorrido pasa factura en los chicos de ‘Padres lejanos’ y Cristian la toma con su madre: “Ojala se pegue un tiro”, dice al final del programa.

Las cinco parejas restantes de ‘Padres lejanos’ [Sarah tuvo que abandonar el programa por sus incidente violentos] comienzan una nueva etapa y, esta vez, no cuentan con el apoyo de los gauchos para el arreo a las vacas. Cristian y Oleg se ofrecen voluntarios para comandar la tarea, pero no saben gestionar su responsabilidad. Mary, la madre de Carlos, le recrimina las formas a Oleg y Yolanda se convierte en el objetivo de la ansiedad de su hijo, Cristian.
Durante el camino, Hana y Ana Mari siguen desenredando el pasado que tanto les ha distanciado. Los terapeutas les proponen un juego de sinceridad que da sus frutos. Hana se abre y su madre le da un sentido abrazo a “su canija”.
Mientras, ‘El Cordobés’ sigue de cerca la relación de Jenni y Antonio. “Yo daría mucho por tener una oportunidad así” les dice Manuel. Él no ha podido conocer a su padre y lamenta que ellos estén desaprovechando un momento tan especial sin ser capaces de dejar de lado sus rencores pasados.
Así, el grupo llega a su destino. Padres e hijos deberán montar dos campamentos separados, pero ésta vez, El Cordobés tiene una novedad para ellos. Un hijo dormirá con los padres y viceversa. Carlos no se lo piensa: “Yo me voy con mi madre”, pero para el recuerdo queda la cara de los padres cuando Manuel pide voluntarios.
Isabel acaba aceptando a regañadientes y puede sincerarse con Oleg. Después, El Cordobés les explica en qué consiste la prueba: los dos grupos tienen que cruzar el río empujando bueyes. A Carlos le supera la pasividad de Antonio y Oleg e Isabel tienen sus más y sus menos durante la prueba. Ganan los hijos, pero no se llevan el premio acordado. ¿Qué les ha hecho perder su recompensa? Lo de siempre, las malas formas. Hana cree que han pagado justos por pecadores y se enfrentan al Cordobés.

Al final del día, llega el momento de la verdad. Padres e hijos deben ponerse una nota y decirse cara a cara lo que piensan. Las parejas que iban por buena senda, continúan mejorando. La relación de Jenni y Antonio, que parecía insalvable, ha girado 180 grados, hasta el punto de que Jenni le da un beso a su padre, que no cabe en su sonrisa. Cristian y Yolanda, por otro lado, terminan el cara a cara a gritos y ni Manuel es capaz de imponer algo de cordura en su discusión.