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La separación de campamentos desencadena la ira de Sarah y la morriña de otras parejas

Los instructores proponen en el programa que padres e hijos pasen una noche por separado

Sarah insulta a su padre, pega a un cámara y la toma con Cristian

Hana y Ana María comparten un momento divertido entre vacas

Mary se derrumba y el resto de padres intenta consolarla

Cristian reconoce que con la separación tiene más ganas de hablar con su madre

La relación entre Jenni y su padre está estancada

Isabel le agradece a Oleg su esfuerzo por comunicar sus sentimientos

Más de tres horas para levantar el campamento y bronca del capataz. Así empieza la nueva etapa de los padres e hijos marcada por la agresividad de Sarah. Sigue sin controlarse y golpea a un operador, rompiendo el objetivo de la cámara. Un acto de violencia que supera los límites de un programa de televisión.
Tras este incidente, empieza el viaje. Un viaje duro, difícil, fuerte. "Es un viaje interior, de compromiso que tiene que enseñar que nada en la vida se consigue sin un esfuerzo", dice El Cordobés, antes de que padres e hijos pacten un compromiso por primera vez en la vida.

Al llegar la noche, el equipo ordena a los padres e hijos que duerman por separado. Deberán montar dos campamentos alejados. Sarah pone la excusa de ir a por mayonesa para romper la regla y acude en busca de su padre. Empieza a mostrarse violenta por la presencia del cámara. Ya en el campamento de los padres insulta al primero que se cruza en su camino y tras el número, regresa ‘caliente’ y la toma con Cristian.
Jenny, por su parte, ha decidido dejar a su pareja por Cristian. Confiesa que no ama al padre de su hija, con el que vive en España y Cristian le dice que antes de cualquier paso, aclare sus cosas.
Su padre, Antonio cumple la promesa de no hablar con su madre.  Se muestra más comprensivo con su hija, pero cree que ella está pendiente únicamente de Cristian y en la puntuación final, se lo echa en cara. Su mirada en ese momento podría cortar el acero.
Pero no todo es tensión y agresividad durante la etapa. Hana y Ana María empiezan a compenetrarse y comparten un divertido momento alimentando a las vacas.
Ellas son conscientes de su cambio y coinciden en ponerse un 6. “Nos hemos comunicado como nunca”, dice Hana. Algo parecido ocurre con Isabel y Oleg. En la etapa anterior terminaron reviviendo sus discusiones caseras y acusándose mutuamente.  Oleg se siente importante en su trabajo diario con las vacas y comunica mejor sus sentimientos e Isabel se muestra más afectiva con su hijo adoptado.
A Cristian también le ha sentado distanciarse de su madre. La ayuda a cortar leña y, aunque sigue criticando que no hace caso a sus consejos, no la ‘martillea’ sin compasión como ocurrió en la etapa anterior.
Mientras, sin la compañía de su hijo, Mary reflexiona y se hunde. En un momento de sinceridad brutal cuenta al resto de los padres cómo su vida se fue al traste y no supo darse cuenta de la responsabilidad que tenía con su hijo Carlos.
Tras la puntuación final, en la que la mayoría intenta dejar bien a su pareja, termina una nueva etapa en el viaje de los padres e hijos lejanos. Una etapa que comenzó con el compromiso de padres e hijos.  De ellos depende que las palabras se cumplan.