Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La tensión étnica no cesa pese al estricto control del Ejército

Las tropas controlan XinjiangReuters
El mundo observa lo que ocurre en China, por lo que el presidente chino Hu Jintao ha decidido regresar a Pekín, desde la cumbre del G-8, para hacer frente a la violencia étnica desatada en la región de Xinjiang y que ha acabado con la vida de al menos 156 personas.
Por tanto, Hu Jintao no participa en la cumbre, que comienza este miércoles en la ciudad italiana de L'Aquila, y deja como representante a Dai BinGou, miembro del Consejo de Estado junto a la delegación china para la política de exteriores.
La tensión en China es tal que el jefe del Partido Comunista (PCCh) en Xinjiang, Li Zhi, ha asegurado que los responsables de las protestas del domingo, que se cuentan en más de 1.400 detenidos, afrontarán penas de distinto grado, sin descartar las ejecuciones.

Denuncia de los periodistas
La situación es caótica en Xinjiang y los periodistas extranjeros que se encuentran en la región cubriendo el conflicto entre chinos e uigures han sufrido acoso por parte de las autoridades, incluso varios han sido detenidos, tal y como ha denunciado el Club de Corresponsales Extranjeros en China (FCCC).
En un comunicado, la organización exigió a las autoridades que detengan estas trabas a la profesión, y ha recomendado a Pekín que "permita el libre flujo de información, esencial para que lo reportado sea objetivo y justo".
Según FCCC, las fuerzas de seguridad de Xinjiang han detenido a periodistas, requisando sus equipos, "y en al menos un caso causaron daños en una cámara", como ha comprobado el corresponsal de Cuatro y CNN+ en China.
También se han denunciado limitaciones a los reporteros para entrevistar a habitantes de la zona en conflicto, y retenciones de éstos durante varias horas, así como grandes dificultades para acceder a las líneas telefónicas y de Internet. El corresponsal de Cuatro y CNN+ en China ha denunciado que los periodistas han sido empujados, golpeados con un palo e incluso les han arrancado las cámaras de las manos.
El Ejército toma Urumqi
No obstante, la ciudad china de Urumqi, escenario de tres días de violencia entre chinos y uigures, se ha despertado con una tensa calma, tras una noche en la que fue declarado el toque de queda y el Ejército comunista patrulló por las calles con vehículos blindados.
Durante las 11 horas de prohibición de civiles en las calles, se pudo escuchar a las patrullas en formación, corriendo y cantando marchas militares.
Sin embargo, continúa la tensión y las protestas pese a que las autoridades chinas intenta demostrar lo contrario. Un millar de chinos de la etnia han se han manifestado en la ciudad de Urumqi, capital de la región autónoma de Xinjiang, desafiando a la gran cantidad de efectivos de la Policía antidisturbios que han sido desplegados para mantener la calma.
Por tanto, ya se han producido varios choques entre la multitud, lo que ha llevado a actuar a la Policía y el Ejército, que han detenido a varios presuntos cabecillas de las protestas.